Cuando una persona enferma, no solo hay que tener en cuenta a dicha persona. Hay múltiples factores que pueden afectar a su bienestar, entre ellos del que hablaremos hoy: su familia. Su entorno, su grupo de apoyo, es muy importante. Ellos pueden hacer que la persona en cuestión tenga muchas más fuerzas para luchar contra la enfermedad, pero también pueden influir en que se canse y quiera tirar la toalla.
Es mucha la responsabilidad del familiar de una persona enferma y esto, obviamente, también desgasta y supone una presión. Normalmente, es uno de ellos el que más responsabilidad adquiere sobre los cuidados de la persona enferma pasando a ser el cuidador principal. Y es que tener a una persona querida con una enfermedad es un proceso muy estresante dentro del núcleo familiar, especialmente cuando se trata de una enfermedad crónica o de largo recorrido.
¿Qué se puede hacer para ayudar como la persona enferma necesita? ¿qué se puede hacer para no “quemarse”? ¿y para que el resto de familia se implique? ¿cómo puedes protegerte tú para no acabar enfermando?
Pues bien, en primer lugar, ayudemos como la persona necesita. Es decir, en muchas ocasiones, ayudamos “como nos sale” o en función de “cómo nos gustaría que nos ayudaran a nosotros si pasáramos por una situación similar”. Esto, aunque lo hagamos con la mejor de nuestras intenciones, no significa que se ajuste a lo que la persona enferma necesita en ese momento o cómo lo necesita. Puesto que no somos nuestro familiar que tiene la enfermedad, y no sabemos cómo se encuentra ni lo que experimenta en ese momento, no podemos saber qué necesita. Para ello un truco muy sencillo: pregunta. Es tan fácil como habituarse a que haya comunicación sobre el tema. De este modo, ni sobreproteges a la persona como si de un niño se tratase, ni te cargas tú con trabajo de más. Evitamos disgustos y enfados sobre el cuidado y sobre que la persona se sienta lo más autónoma posible. Así favorecemos que se implique en su recuperación, y no sólo que “se deje hacer”.
En segundo lugar, tratar de que no haya un cuidador principal, es decir, repartiros las tareas sobre el cuidado. Si sois varios familiares, hacer turnos. Es importante que, si tenéis que hablar con médicos, lo hagáis varias personas juntas o que, si no se puede, en cuanto obtengas la información, la compartas con ellos. Implica al resto de familiares en la toma de decisiones, reparte el peso de la responsabilidad. De este modo, también te quedará algo de tiempo libre para hacer cosas que te gustan y te relajan. Resulta muy importante que tengas tiempo para ti, para despejarte y tener algún momento de ocio. Recuerda que es necesario que te cuides tú para poder cuidar.
Si no cuentas con estrategias suficientes, si tu familiar es muy demandante, si no tienes más personas con las que repartir el trabajo… y notas que estás empezando a desbordarte, siempre puedes pedir ayuda externa que te dé herramientas para sobrellevar la situación y, al fin y al cabo, seguir disfrutando de tu vida. Si esta es tu situación, PONTE EN CONTACTO CON NOSOTROS.
El masaje infantil es una tradición antigua, que en muchas culturas ha sido transmitida de madres a hijas.
Diferentes estudios e investigaciones demuestras la necesidad de llamado Tacto Nutritivo como base fundamental para el desarrollo durante los primeros años de vida.
El masaje infantil es un método agradable y sencillo con el que establecer los primeros contactos y favorecer el desarrollo de vínculos afectivos, los cuales tienen una repercusión directa en la salud física, psíquica y emocional durante toda la vida.
El masaje infantil aporta numerosos beneficios:
Ayuda a crear y fortalecer los vínculos afectivos
Alivia el malestar producido por cólicos y gases.
Facilita el sueño del bebé
Ayuda a escuchar y comprender el llanto del bebé.
Favorece la comunicación entre padres y sus bebés.
Refuerza el sistema inmunológico.
Ayuda a madurar el sistema nervioso.
Equilibra los períodos de estimulación y relajación.
Proporciona confianza y seguridad a padres y madres.
Ofrece tranquilidad y momentos de dedicación exclusiva.
¿Cómo puedes aprender a dar un masaje a tu bebé?
En los curso “Masaje Infantil” y «Masaje y juego» Paula Soler, Psicóloga y Educadora de Masajes Infantiles, te enseñará todas y cada una de las técnicas para dar a tu bebé un masaje.
Además de los cursos para familias con bebés (de 1 a 8 meses), esta vez también los «mayores» (de 2 a 6 años) tendrán su oportunidad de ser masajeados a través de distintos juegos táctiles.
Ambos cursos tienen una duración de 5 semanas y empezamos el día 12 de abril.
Porque «La piel es el primer lenguaje» y es una herramienta tremendamente útil para conocernos desde el primer momento; pero el tacto también es un vehículo de nutrición afectiva cuando los bebés crecen. Por eso, en los cursos de MASAJE Y JUEGO, se mantiene la esencia del contacto, pero usando ahora juegos más dinámicos y divertidos para seguir manteniendo ratos íntimos a la vez que lúdicos con nuestros peques.
El curso será impartido en Inicia Sarabia Psicología del 12 de abril al 10 de mayo y consta de 5 sesiones de 60-90 minutos de duración una vez por semana.
Esta semana Europa ha sido golpeada por un nuevo episodio de terrorismos, esta vez en Bruselas concretamente en su aeropuerto y metro.
Es común escuchar en las conversaciones posteriores frases como “No voy a ir a un centro comercial” “No voy a coger el tren durante unos días, prefiero ir en coche” “Se acabó el viajar durante una temporada” Y es que al vivir de forma indirecta situaciones traumáticas como esta, se despierta en nosotros sensaciones de miedo que tratamos de aliviar evitando enfrentar el temor irracional de acudir a lugares públicos. ¿Hasta qué punto esta actitud resulta una medida de seguridad o como digo un miedo irracional? Si bien que esto es realmente posible que suceda en nuevas ocasiones ¿Es realmente probable? ¿Pueden poner una bomba en cada centro comercial, en cada tienda, cafetería, tren de cada ciudad/pueblo/barrio del mundo?
El miedo es una de las 6 emociones básicas innatas con las que todo ser humano nace, caracterizada por su intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro y al igual que las demás tiene su función, advertirnos y mantenernos alerta ante posibles riesgos o amenazas presentes, futuras e incluso pasadas.
Desde esta definición el miedo es una emoción necesaria y adaptativa que garantiza la supervivencia, pero llevado al extremo, al punto en el que nos hace perder el control limitando nuestra vida y apareciendo en situaciones que realmente no son peligrosas hablamos de Fobia o miedo irracional, forma parte del grupo de los Trastornos de Ansiedad.
Este miedo irracional puede ser adquirido bien por la vivencia directa de una experiencia negativa, traumática o dolorosa, o bien, al observar la vivencia de dichas consecuencias en otros sujetos.
El objeto fóbico puede ser muy variado, podemos tener miedo a objetos, actividades, personas, situaciones, entornos naturales, sensaciones físicas, etc.
Cuando entramos en contacto con el objeto desencadenante del miedo, o tan solo al pensar en él, experimentamos diferentes cambios a tres niveles:
Nivel físico: aumento del ritmo cardiaco, temblor, sudoración, ahogo, tensión muscular, boca seca, confusión, mareos, dolor de cabeza.
Nivel cognitivo: pensamientos catastróficos.
Nivel conductual: reaccionamos para huir y ponernos a salvo, luchar o evitar la situación.
Es en este último nivel donde se encuentra la clave para que un miedo puntual y adaptativo termine por convertirse en un miedo patológico, fobia o trastorno de ansiedad más complejo.
No nos dejemos dominar por los miedos y sigamos con nuestro día a día. Valora y reflexiona sobre los conceptos probabilidad y posibilidad. Si crees que tu vida se ve limitada por tus miedos y preocupaciones, no lo dudes, contacta con nosotros y recupera el control de tu día a día.
El término micromachismo se refiere a la práctica de violencia en la vida cotidiana de forma tan sutil que pasa desapercibida pero que refleja y perpetua las actitudes machistas y la desigualdad de las mujeres respecto a los hombres. Se trata de prácticas que se han naturalizado en nuestro día a día, en contraste con otras formas de violencia machista denunciadas y condenadas habitualmente. El prefijo “micro” hace referencia por tanto a que pasan desapercibido, no a que no sea importante.
Por ejemplo, hablamos de micromachismo cuando damos por hecho que el apellido del padre va delante del apellido de la madre en los hijos; en la educación para la prevención de violaciones, se enseña a las chicas métodos de protección de posibles abusadores o lugares de riesgo en lugar prevenir este tipo de delincuencia enfocado en el agresor. Esta es una manera de naturalizar la desigualdad.
A modo de crítica social, se ha elaborado una lista con 10 puntos importantes a considerar para acabar con las violaciones centrados en él:
No pongas drogas en las bebidas de las mujeres. Si no está despierta no podrá darte su consentimiento.
Cuando una mujer camina sola por la calle, déjala en paz. Qué necesidad de darle una opinión sobre su cuerpo que ella no solicitó, cualquiera que esta sea.
Si te detienes a ayudar a una mujer cuyo coche se ha roto, no la violes. Aunque la hayas ayudado, no te debe sexo.
Si estás en el ascensor y una mujer sube, no la violes. Y esto aplica para cualquier otro lugar donde estés solo con una mujer y no tenga a dónde ir o quién la ayude.
Nunca entres a la casa de una mujer por una ventana o una puerta abierta. Tampoco la asustes saliendo detrás de su carro y, por supuesto, no la violes.
¡Usa el sistema de los amigos! Si no te crees capaz de evitar violar a otras personas, pídele a un amigo que se quede contigo un rato mientras estén en público. Pero por favor, intenta contenerte.
No tengas sexo con alguien dormido o inconsciente, es violación. Si es incapaz de darte su consentimiento explícito y de todas maneras tienes sexo con ella, siento decirlo, pero es violación.
Carga con un silbato si te preocupa que vayas a violar a alguien por «accidente». Se lo puedes dar al amigo que te acompaña para que pida ayuda.
No te olvides: la honestidad es la mejor política. Si tienes la intención de tener sexo con la persona con la que estés, independientemente de su intención al respecto, dile directamente que hay altas posibilidades de que la violes. Si no se lo dices, hay una buena probabilidad de que piense que no lo harás, e inadvertidamente se sentirá segura contigo.
No es tan complicado respetar a otros. Es lo que nos permite vivir en sociedad, y si tus derechos terminan donde empiezan los del otro, la conclusión es: no violes. Punto.
Los micromachismos sirven para mantener la “tarjeta VIP” que pertenece a los hombres solo por el hecho de serlo. Podemos diferenciar los siguientes tipos de micromachismo:
Utilitario: los que acontecen en el día a día mediante los cuales se consigue un beneficio. Por ejemplo: Dar por hecho que las tareas de la casa pertenecen a la mujer.
Encubierto: se buscar imponer la verdad masculina sobre la de la mujer para mantener la voluntad del hombre coartando los deseos de ella. Inocentización, paternalismo, desautorizaciones, etc. Por ejemplo: “no molestes a papa que ha llegado muy cansado del trabajo”.
Crisis: cuando aparece una situación que desequilibra el estatus del hombre. Por ejemplo: la mujer decide incorporarse al mundo laboral.
Coercitivo: insistencia abusiva para retener y mantener a la pareja. Por ejemplo: si es el hombre el que trabaja, que use su poder económico para manipular a la mujer creando una situación de dependencia.
Por otra parte, los micromachismos están enormemente presentes en los medios de comunicación ya que éstos tienen una gran influencia sobre la población. Por ejemplo, tanto hombres como mujeres están presentes en los medios, en cambio, las secciones protagonizadas por hombres como política, tienen una mayor relevancia y duración. Además, cuando las mujeres participan en los medios por sus méritos profesionales, son expuestas a críticas no sólo por lo que digan sino por como vistan o que peinado lleven, convirtiéndose en un escaparate de moda. Por otra parte, encontramos ejemplos de micromachismo cuando, por ejemplo, la brecha salarial entre ambos sexos se menciona en la sección de sociedad antes que en la de economía, o en anuncios de televisión en los que se feminiza e incluso ridiculiza a los hombres para que hagan tareas del hogar como es el caso de la publicidad de Puntomatic “ellos también pueden”.
¿Cómo podemos contribuir a eliminar los micromachismos?
Partimos de que lo fundamental es que veamos que el mundo está construido por el patriarcado y que fomentar la igualdad no radica en la actuación de la mujer sino en la visión del hombre. Tengamos en cuenta que no somos contrincantes, todos vamos en el equipo de los seres humanos. Las diferencias existen entre hombres y mujeres, pero también entre hombres y hombres y mujeres y mujeres. Somos diferentes y no por ello desiguales.
Hay que reivindicar el hoy, pero también hay que formar desde pequeños ya que la educación es la mejor arma de prevención y de igualdad. Y no solo se educa explicando, sino actuando como modelo. Tengamos presente que lo mejor que tienen los hijos son los padres, por lo que, si te formas, serás una buena herramienta en su educación. Si no te trabajas tus mitos y prejuicios, los transmitirás a tus hijos.
Es importante destacar que en los colegios es necesario que se incluya formación para la vida y no sólo en un taller puntual sino a lo largo de toda la etapa escolar. Principalmente,
La educación en valores (respeto al otro y a ti mismo, constancia, honestidad, …).
Formación en habilidades sociales y emocionales (asertividad, autoestima, …).
Debemos ser conscientes desde que nuestros hijos son pequeños, de las tremendas consecuencias que, en su adolescencia, puede tener no haber fomentado estos valores y habilidades en los primeros 13 años de vida en los que los niños se empapan de los valores familiares. Por ejemplo, una adolescente de 16 años que comienza una relación con un chico que la controla el móvil. Si no ha recibido una educación en autoestima y valía personal durante su vida, cuando le quieras hacer ver que ella vale más y que eso no lo puede consentir, no servirá de mucho si durante toda su vida no le has dicho que ella vale.
Romper los micromachismos es tarea de todos, ¿te apuntas?
Fdo.: Natalia Gracia Sánchez y Cristina Pérez Belmonte
Los niños y niñas comienzan a partir de las 3 años a hacer preguntas sobre el entorno que les rodea y su día a día. Sus primeras peticiones van dirigidas a los padres o abuelos, quienes controlan su entorno, en forma de pregunta con el objetivo de resolver sus curiosidades naturales o confirmar sus posibles teorías e hipótesis.
Las conversaciones con el niño deben comenzar lo antes posible. Sus preguntas inicialmente son sencillas y naturales y resultan una importante herramienta para su desarrollo, por ello, deben responderse acorde a su edad y nivel de comprensión y con una sensibilidad especial para el significado auténtico que hay detrás de ellas. El modo en cómo se contestan estas preguntas, influirá más tarde en las que el niño/a pueda hacer.
Responder las preguntas de tu hijo, responder a sus «por qué», es también un forma con la que los padres pueden estimular el desarrollo del lenguaje y la curiosidad de sus hijos es contestar todas las preguntas de su hijo. Los niños entre dos y tres años hacen preguntas de todas las cosas que ven, escuchan…por tanto, si los padres siempre están abiertos a hablar con ellos, sus preguntas y curiosidades se harán más maduras a medida que crezcan.
A continuación, te vamos a proporcionar una serie de sugerencias de cómo contestar a las preguntas de los niños/as de una manera práctica y de cómo los padres pueden afrontar los “porqués “de la manera más fácil y sencilla posible.
Utilizar el lenguaje para estimular su curiosidad: antes de que el niño empiece a hacer preguntas, los padres deben entender que el niño pide información del mundo que le rodea. Debemos utilizar un lenguaje normal, no infantil, señalando siempre los objetos de los que se está hablando.
Contestar el contenido de las preguntas: escuchar detenidamente la pregunta e intente contestar lo que realmente pide el niño.
Evita las contradicciones: es importante tener claro qué y cómo va a responder para evitar proporcionarle al niño información contradictoria.
Horario para porqués: cuando los porqués se repiten demasiado, se ha de establecer un horario de porqués. Se puede decir: “durante los próximos cinco minutos puedes preguntarme lo que quieras”.
Evitar que el “porque” se convierta en un desafío: los niños más mayores utilizan a menudo el “porqué” como respuesta a las órdenes que no quieren cumplir. Para afrontar esto se deben dar órdenes muy claras y cortas.
Puede utilizar dos técnicas que habitualmente suelen ser efectivas. La primera de ellas es la técnica del disco rayado; consiste en repetir la respuesta a la pregunta reiterada siempre con las mismas palabras, tantas veces como sea necesario. La segunda es la ignorancia sistemática; esta última consiste en ignorar dicha pregunta.
También resulta útil la técnica de relajación de seis segundos.
En función de la petición que se está cuestionando, estas técnicas habitualmente funcionarán. No obstante, si no es así, puede existir un problema de obediencia que requiera la ayuda de un especialista.
Cuando nos quedamos sin batería después de pasar todo el día fuera de casa, y una sensación de ansiedad nos invade y nos hace desear intensamente el momento en que volvamos a enchufar el teléfono móvil al cargador, hablamos de un posible caso de nomofobia. Si somos presas de la desesperación al darnos cuenta a medio camino del trabajo de que hemos olvidado el móvil en el recibidor y de que en el transcurso de esa escasa media hora han podido contactarnos un número inconmensurable de personas, hablamos también de esta novedosa enfermedad, hasta hace poco no declarada.
Según los expertos, el nomofóbico suele ser una persona insegura y de baja autoestima. Las mujeres son quienes más la padecen, dado que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad comunicativa y necesidad afectiva que a los varones. En cuanto a la edad, la nomofobia suele darse en mayor medida en adolescentes.
¿Alguna vez has ido corriendo a ver tu smartphone cuando has oído una alerta y resulta que no había nada? ¿Alguna vez has creído que el móvil vibraba, comprobando después que no lo hacía?», estas son las preguntas que hacemos los expertos para referirnos a la obsesión o dependencia por el sonido o vibración del móvil. Estos son los efectos colaterales de una obsesión que nos conectan inmediatamente con la sensación de llamada.A este caso particular de adicción al móvil lo llamamos vibranxiety.
Pese a que los adultos también pueden sufrir este trastorno, son los niños y jóvenes los que tienen más probabilidad de sufrir problemas de salud mental como consecuencia de la dependencia a las nuevas tecnologías, pues pasan muchas horas conectados y desarrollan su identidad en las redes sociales.
Por tanto, la clave no está en prohibir el uso de los smartphones a los niños y adolescentes, sino en hacerles entender la importancia del uso correcto de estos aparatos y velar por una educación que comprenda tanto los aspectos positivos de las nuevas tecnologías como los usos indebidos y patológicos. A este respecto, la prevención en el ámbito familiar y en la escuela es el elemento clave. En Inicia Sarabia Psicólogos Alicante te damos las claves para combatirlo.
¿Como podemos prevenirlo?
En las noches, apaga tu teléfono o ponlo en silencio en un lugar apartado de tu habitación.
Evita hacer y recibir llamadas después de las 10 de la noche. Dile a tus amigos o familiares que solo te llamen después de esa hora en caso de una emergencia.
No chatees ni hables por teléfono mientras comes, cenas o conversas con alguien. Es irrespetuoso con quien está contigo y no te deja concentrar en lo que estás haciendo.
Jamás chatees ni hables por teléfono mientras conduces un vehículo. Es peligroso para ti y para los demás agentes de la vía.
Apaga el teléfono en los sitios donde está restringido o prohibido su uso.
Los fines de semana, dispón de algunas horas para desintoxicarte del uso del celular. Apágalo por un tiempo y responde luego las llamadas o mensajes que te hagan.
En las oficinas, salones de clase y recintos cerrados, procura que tus llamadas sean breves. Habla en un tono moderado y si la llamada se extiende, dirígete a un lugar abierto donde no interrumpas a los demás.
Educa a tus hijos sobre el uso respetuoso del teléfono. No les permitas usarlos mientras comparten tiempo en familia, y si notas un uso obsesivo en ellos, toma medidas.
¿Qué síntomas pueden alarmarme sobre este trastorno en mi o en alguien de mi familia? Observa los síntomas que te muestro a continuación y piensa si tú o alguno de los tuyos los padece. Si tienes dudas, deja el móvil apagado 24 horas y ponte a prueba. Síntomas:
Sensación de ansiedad
Taquicardias
Pensamientos obsesivos
Dolor de cabeza
Dolor de estómago
En Inicia Sarabia Psicología tenemos muy presente que España es el primer país de Europa en uso no responsable del móvil y cada vez se hace más necesario contar con unas estrategias adecuadas para afrontar este problema.
Si te has visto reflejado en estos síntomas y están afectando en tu trabajo, pareja, familia y demás áreas , puedes llamarnos y te informaremos sin compromiso de cómo podríamos ayudar a superar lo que ya se ha reconocido como un trastorno adictivo.
Alimentar el ego y la competitividad en el ámbito del ejercicio parecen formar parte de esta nueva tendencia en la esfera de las adicciones que reciente, comienza a llamar la atención de los profesionales del deporte y la salud.
En la mayoría de los casos, el impulso a moverse y participar en competiciones no supone una conducta patológica, sino que consiste en una actividad positiva frente al reto deportivo.
Los adictos al deporte tienden a descuidar las relaciones con los amigos y la familia: incluso pueden llegar a separarse de la pareja. Sus pensamientos solo giran en torno al deporte y a entrenarse. Cada vez necesitan más dosis de ejercicio mayor para alcanzar el mismo grado de satisfacción. Algunos individuos asumen lesiones físicas graves. Cuando esas personas no pueden practicar deporte, aparecen los síntomas de abstinencia. Se muestran intranquilas, irritables, caprichosas y agresivas.
Esto ocurre porque el cerebro libera determinados neurotransmisores entre los que se encuentran la betaendorfina, un opiáceo endógeno que reduce la sensación de dolor a la vez que produce un estado de euforia. Al practicar deporte de manera habitual, la concentración de este neurotransmisor aumenta.
En cuanto al tratamiento terapéutico de la adicción al deporte, el objetivo de este a largo plazo, es que el paciente puede llegar ha hacer ejercicio de modo saludable y moderado a través de terapias cognitivo-conductuales y que poco a poco pueda rehacer todo lo que debido a este problema, se ha visto truncado en su vida.
Pero, ¿como saber si el deporte que antes era algo positivo en mi vida, ahora se ha convertido en un problema para mi?
Si al leer este articulo te has visto reflejado en alguno de los puntos, es posible que estés teniendo problemas en relación a este tema. Si quieres trabajar en él para mejorar tu vida , no dudes en CONTACTAR CON NOSOTROS y PEDIR INFORMACIÓN.
A todos nos suena la típica frase de “cariño, hoy no que me duele la cabeza” para evitar tener un momento íntimo en pareja. Parece que hemos conseguido que sea la excusa por excelencia para “librarse” de este momento.
En primer lugar, desmentir el mito de que “no se puede tener sexo si te duele la cabeza”. Realmente, durante la actividad sexual se liberan una serie de sustancias que tienen un efecto analgésico, es decir, la relación sexual podría quitarte el dolor de cabeza.
Entonces, ¿qué hay detrás de esto?, ¿por qué “nos duele tan a menudo la cabeza”? y, ¿por qué asociamos esta frase sobre todo a las mujeres?
Aunque puede ser debido a algún problema puntual que se tenga con la pareja y que, por tanto, no se desee tener en ese momento intimidad; cuando este tipo de excusas se usan de forma habitual, es posible que estén ocultando un deseo sexual bajo o hipoactivo. Y, curiosamente, en la sociedad en la que vivimos está mucho más aceptado que sea la mujer quien tenga el deseo bajo, pero no el hombre. “El hombre siempre tiene que estar dispuesto” o “al hombre siempre le apetece tener sexo” son otros de los mitos extendidos en la sociedad que hacen que, cuando es un hombre el que tiene el deseo sexual bajo, viva la situación con un sufrimiento y vergüenza mucho mayores a los de la mujer.
Por otra parte, resulta importante saber que hombres y mujeres, al igual que en otras facetas de la vida, también funcionamos de forma diferente en el deseo sexual. Por lo general, los hombres tienden a pensar en el sexo a lo largo del día de forma espontánea, mientras que las mujeres es más probable que tengan una relación sexual por los sentimientos asociados a la relación (sentirse queridas, atractivas, etc.) y el deseo aparece una vez iniciada ya la actividad.
¿Cómo sé si tengo un deseo normal o es bajo?
Realmente cada persona y cada pareja tienen su percepción de lo que es y no es normal. No encontramos puntos de corte, ni medidas que nos digan que es bajo o normal. Será normal en la medida en que ambos miembros de la pareja estén satisfechos.
No obstante, te invito a plantearte las siguientes preguntas:
¿Pensar en sexo te resulta tedioso?
¿Ha disminuido o desaparecido tus fantasías en relación al sexo?
¿Ha disminuido o desaparecido tu interés en tener una actividad sexual con la pareja?
¿Tienes relaciones sexuales “por cumplir” y que pase un tiempo hasta que te vuelvan a pedir tenerlas?
¿Tienes problemas frecuentes con tu pareja porque no te apetece tener sexo?
¿Te genera malestar esta situación?
Si tus respuestas han sido afirmativas, es posible que tengas algún problema en este sentido. Si crees que este puede ser tu problema y quieres trabajar en él para mejorar tu vida privada, no dudes en CONTACTAR CON NOSOTROS y PEDIR INFORMACIÓN.
De todas formas, me gustaría acabar este post destacando que la exigencia es opuesta a la apetencia, es decir, cuánto más presión haya y más te lo exijas, menos te apetecerá.
El pasado 12 de Febrero tuvo lugar la primera edición del taller Cocina Erótica en Pareja impartido por María Guillén Asensio, dietista-nutricionista y Cristina Pérez Belmonte, sexóloga y terapeuta de pareja.
Queremos desde aquí agradecer a todos los asistentes las ganas de pasarlo bien que transmitieron con su fantástica actitud participativa, lo pasamos genial. Estas son algunas fotos de la velada y algunos comentarios de los asistentes:
«Apúntate y pasarás un rato divertido en pareja (vente con hambre)»
«Que no se lo piensen porque es una experiencia diferente y divertida»
«¡Hazlo!»
«Que se apuntara por hacer algo diferente y divertido en pareja»
«Es una experiencia aconsejable, porque a veces en la vida no das importancia a los pequeños detalles. Nos ha encantado»
«Las profes son guays, he conectado con mi pareja con gestos, miradas y sonrisas ¡Gracias!»
«Una nueva forma de cocinar el amor. ¡Perfecto para romper la rutina y pasar un buen rato en pareja!»
Como sabéis, en la clínica Inicia Sarabia contamos con un departamento de psicología de la salud. Pero, ¿qué hace exactamente un psicólogo de la salud?
Pues bien, un psicólogo que trabaja el área de salud se encarga de acompañar a la persona mientras posee una enfermedad médica. Esto significa que abarca tanto desde el impacto que puede suponer en una persona el diagnóstico de una enfermedad (sea crónica o no), manejo de los síntomas que le provoca el tratamiento médico, acompañamiento a la familia y creación de nuevas rutinas, apoyo en la toma de decisiones, intervención cuando surge depresión o ansiedad como consecuencia de la enfermedad, así como en la fase final de la enfermedad y fallecimiento.
Es decir, trabaja tanto con la persona enferma como con la familia durante el transcurso de la enfermedad, con un objetivo claro: mejorar la calidad de vida.
Creo que quizás todo esto queda más claro con ejemplos así que vamos allá:
Ante un diagnóstico de cáncer la persona puede sufrir un shock o negar que padezca la enfermedad. Esto le impedirá reaccionar y tomar decisiones que quizás deban ser rápidas en función de su estado físico. O podría desarrollar depresión o ansiedad por la nueva situación que le cambia la vida y le obliga a detenerse.
Por otro lado, el tratamiento que le ponga el oncólogo o hematólogo le generará consecuencias. En el caso de una cirugía oncológica podría relacionarse con las consecuencias: perder el pecho, llevar bolsa de colostomía,…
Otro caso podría ser el de un enfermo renal que deba decidir si quiere un trasplante o no.
O por ejemplo, una persona con diabetes que deba cambiar su método de vida sedentario y ponerse a cuidarse. También sería el caso de alguien con dolor crónico que deja de hacer su vida porque el dolor es insoportable, con lo que al final, en la mayoría de los casos, quedan confinados en el sofá dejando de lado todo lo demás.
Todos conocemos algún caso que, a consecuencia de una enfermedad, la persona entra en depresión por todo “lo que se le viene encima”.
Por otra parte, en la fase terminal de la enfermedad, también se trabaja para ayudar a aceptar la muerte tanto con la persona como con la familia, aumentar la calidad de vida en estos momentos, favorecer la comunicación…
En definitiva todo esto sería lo que trabajan los psicólogos de la salud. Como veis al final se trata de mejorar en las dificultades del día a día relacionadas con el estado de salud o enfermedad. Aunque en este artículo solo se mencionan algunas de las enfermedades, el abanico es mucho mayor y la terapia se adapta a la persona, la enfermedad y la circunstancia del entorno.
Si tienes alguna enfermedad o un familiar tuyo la tiene y no sabes cómo gestionarlo, el psicólogo de la salud puede ayudarte en este nuevo camino. Pide cita e infórmate.