EYACULACIÓN RETARDADA…Y ESO, ¿QUÉ ES?

qué es la eyaculación retardada

Los problemas sexuales no es un tema que se aborde a diario y menos en los hombres ya que aún existen muchos de ellos (y de ellas) que creen que el hombre es el responsable de la satisfacción en una relación sexual. No obstante, de entre los que nos resultan más comunes al oído sea por lectura, series/películas, o por algún valiente que se lance a compartirlo, son la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. A todos nos suenan estos dos problemas, pero no todo se reduce a ellos. Otro de los que puede aparecer es la eyaculación retardada… aunque por el nombre ya se puede deducir algo, ¿qué es la eyaculación retardada? ¿Qué causa la eyaculación retardada?

La eyaculación retardada o trastorno orgásmico masculino es un problema de la situación y estímulo sexual que se caracteriza por una excesiva lentitud en el tiempo de funcionamiento sexual que puede aparecer tanto en la autoestimulación como en la práctica en pareja.

Entonces, ¿dónde está el problema? puedes preguntarte. “Que si se dura poco porque es poco, que si se dura mucho, porque es mucho”. Como sabemos, los extremos nunca son buenos. Esta disfunción estaría ubicada justo en el polo opuesto a eyaculación precoz y se vive también con un sufrimiento intenso. Aunque en la sociedad justo nos enseñan que “cuanto más mejor”, no en todo vale. No se trata de durar más si no hay calidad y disfrute.

No hay un tiempo estándar, es decir, no podemos establecer una media de tiempo de lo que “es normal”. Los criterios significativos para entender cuando se considera eyaculación retardada son:

  • El hombre no desea el retardo.
  • Este retardo provoca malestar en la persona y en la pareja.

Es frecuente incluso que esta demora acabe por no darse el orgasmo, es decir, no eyacular. Con las consiguientes dudas sobre la capacidad viril y, la sensualidad y capacidad de la pareja.

Es un problema que se vive con mucha angustia ya que comienza la presión ante el rendimiento, la evaluación continua y los sentimientos de fracaso.

A continuación dejo algunas preguntas para que puedas ver si te sientes identificado tú o tu pareja. Si la mayoría de las cuestiones las respondes con un “sí”, es probable que tengas algún problema de este tipo:

  1. ¿Te cuesta mucho eyacular?
  2. ¿Tardas mucho y tu pareja comienza a quejarse o percibes que ya no le gusta?
  3. ¿Hay veces que no logras acabar?
  4. Durante la relación sexual, ¿tienes pensamientos de que no vas a poder acabar?
  5. ¿Sientes que no puedes acabar aunque quieras?

Recordemos que la eyaculación retardada un problema mucho menos conocido que la eyaculación precoz y la disfunción eréctil pero existe,  afecta a muchos hombres y TIENE SOLUCIÓN al igual que los otros dos mencionados.

Si piensas que puedes tener este u otro problema similar, no prolonguéis el malestar y consultar con un especialista. Aprenderás a identificar y resolver dudas como las siguientes: qué causa la eyaculación retardada, por qué tengo eyaculación retardada,  qué hacer  y cómo superar la eyaculación retardada entre otras cuestiones que necesites resolver. En Inicia Sarabia Psicología podemos ayudaros a cambiar esto y comenzar otro nuevo rumbo en vuestra sexualidad.

Fdo.:Cristina Pérez Belmonte

Bullying – Acoso escolar en el aula

acoso escolar en el aula

El acoso escolar es una realidad y un problema que crece cada año en torno a una misma pauta de comportamiento: la falta de respeto.

Pongamos un claro ejemplo:

Un niño entra en el aula o salón de actos y comienza a escuchar risas; al sentarse, advierte que han pegado un chicle en su silla. Cuando se levanta para limpiarse, le arrojan una tiza que golpea en su cabeza. Un grupo de sus compañeros, mientras tanto, se sigue riendo. Es indudable: el pequeño es víctima de acoso escolar.

DEFINICIÓN DE ACOSO ESCOLAR

El acoso es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado que  recibe un niño/a o adolescente, con el objetivo de someter, arrinconar, intimidar u obtener algo de la víctima.

El término escolar  es un adjetivo que hace referencia a la escuela y a los estudiantes.

El acoso escolar, por lo tanto, es la repercusión o el acorralamiento que uno o más niños/as llevan a cabo contra otro niño/a dentro del establecimiento educativo.

¿CÓMO IDENTIFICO A LA  VÍCTIMA Y AL AGRESOR?

SEÑALES

Existen algunos indicios que pueden indicar que mi hijo/a es víctima de bullying:

  • No quiere ir a la escuela o al instituto.
  • Es habitual que se ponga enfermo por las mañanas, antes de ir al centro educativo.
  • Evita, siempre que le es posible, estar en contacto con ciertos compañeros de clase.
  • Bajo ningún concepto cuenta nada de lo que hace con sus compañeros en el colegio o instituto.
  • Tiene constantes cambios de humor: apatía, abatimiento o tristeza.
  • Sin motivo aparente, se produce una bajada notable de lo que son sus notas.
  • Presenta golpes, heridas, moratones, rasguños o cortaduras, ropa rasgada o estropeada y no explica por qué.
  • Se muestra nervioso, con temor y miedo al participar en clase.
  • Cambios en el sueño y apetito.
  • Constante pérdida de objetos.

Para identificar si mi hijo/a  ejerce bullying,  se debe estar alerta a las siguientes señales:

  • Dificultad para ponerse en el lugar del otro.
  • Disfruta molestando a los demás.
  • Se muestra rebelde ante las normas.
  • Le es difícil pedir disculpas.
  • Desea siempre mandar él.
  • Incapacidad para reflexionar.
  • Excesiva autonomía personal.
  • Carece o posee escasa empatía.
  • Llama constantemente la atención.
  • Lleva objetos a casa que no le pertenecen.
  • Poco control de ira. Es impulsivo. Violento.
  • Cree que los demás van en su contra.
  • Déficit de habilidades de resolución de conflictos.
  • Se considera superior a los demás.

Este tipo de acoso, también denominado bullying (por su nombre en inglés), puede incluir distintas formas de agresión que se mantienen en el tiempo.

El maltrato contra la victima puede ser: Verbal con burlas e insultos, apodos, menosprecios en público, o físico (golpes, empujones, agresiones con objetos, mordiscos), psicológico, sexual y cibernético (conocido como ciberbullying). El niño acosado puede sufrir trastornos psicológicos ante la presión o violencia. Pero no solo eso,  además es frecuente que el niño/a o adolescente que sufre acoso escolar tenga otras consecuencias a raíz del mismo como lo que se conoce como estrés postraumático, una baja autoestima, una absoluta distorsión de su  imagen, cuadros de ansiedad, depresión infantil….todo ello sin olvidar tampoco irritabilidad, nerviosismo, problemas para conciliar el sueño, disminución de la capacidad de concentración , aislamiento social, ataques de pánico, falta de apetito, disminución notable de sus resultados académicos….El acoso escolar puede tener lugar en distintos lugares de la escuela como clase, gimnasio, pasillos, patio y/o  escaleras.

Para tratar esta problemática, que en sus casos más extremos pueden llevar a la víctima al suicidio, se necesita la intervención de los docentes, las familias y un equipo de psicólogos.

ACCIONES PARA COMBATIR EL BULLYING

  • Los chicos deben saber que tienen derecho a su integridad física y psicológica.
  • Conocer actitudes y conductas que no deben permitir en sus relaciones con iguales.
  • Los espectadores del abuso, deben informar y dar a conocer situaciones de acoso escolar.
  • Padres y maestros deben vigilar constantemente las conductas de los chicos.
  • Mostrar una actitud de apertura, comunicación e interés por la víctima.

CÓMO AYUDAR A MI HIJO VICTIMA DE BULLYING

  • Identificar juntos las posibilidades de solución que tiene su problema.
  • Tener los padres una comunicación fluida y sincera con sus hijos.
  • Escuchar, comprender y darle cariño para superar la situación que vive.
  • Fortalecer la red social de apoyo a padres, docentes, directivos e instituciones.
  • Reconocer sus sentimientos y darle apoyo psicológico.

COMO AYUDAR A MI HIJO QUE EJERCE BULLYING

  • Construir un ambiente adecuado para el diálogo y la comunicación.
  • No ignorar nunca la situación y buscar ayuda social o médica.
  • En familia desarrollar reglas claras y dar ejemplo.
  • Identificar las acciones que han provocado que el niño use la violencia y se apoye en ella.
  • Inculcar sentimientos de empatía, responsabilidad y moral.

Si estás siendo víctima de acoso o crees que tu hijo esta actuando como agresor, contacta con nosotros, juntos aprenderás estrategias para hacer frente y superar de forma eficaz esta situación.

Fdo.: Laura Llinares Espí

 

 

 

 

 

Miedo a conducir – Amaxofobia

amaxofobia

 

 

¿Has sufrido o presenciado algún accidente de tráfico? ¿El estrés laboral, el cansancio o los problemas familiares y económicos provocan que conducir sea una pesadilla? ¿Conducir en situaciones concretas como lloviendo, en ciudad o autovía, en una incorporación te generan gran angustia?

El miedo o fobia a conducir es más común de lo que pensamos. Se trata del miedo irracional, intenso y descontrolado ante la situación o anticipación de estar conduciendo un vehículo, así como conducir bajo situaciones con características concretas. Miedo a la sensación de manejar el coche, pensar en el peligro de hacer daño a otros o a uno mismo, o a no poder controla el vehículo

Algo tan rutinario como conducir o montar en coche puede resultar traumático para muchos. Suele tener mayor incidencia en mujeres y en población entre 35 y 50 años.

Las personas con fobia a conducir ven su miedo avivado por pensamientos catastróficos relacionados con perder el control, tener un accidente, morir o causar la muerte de otros.

A nivel físico sienten elevados niveles de ansiedad experimentando rigidez y tensión muscular, disminución del campo visual o visión borrosa, sudoración, mareos, palpitaciones, aumento del ritmo cardíaco y respiratorio, temblor, muchas veces paralizantes causando en la persona un bloqueo físico y cognitivo que disminuye su capacidad de reacción y percepción de las señales.

En definitiva, un miedo que condiciona en gran medida la vida de aquel que lo sufre. La gravedad varía en función de la dificultad, las limitaciones y el grado de malestar que se experimenta.

Algunos conductores tienen fobia a situaciones concretas: miedo a los parking, túneles, a los días de lluvia, a las autovias, aunque los miedos más comunes son adelantar a los camiones y conducir de noche.

Para no aparcar el coche de por vida, con la intención de ponerle fin a este sufrimiento, la persona evitan coger el coche en circunstancias específicas (ir solos en el coche, circular por vías desconocidas o autovías, atravesar túneles, conducir de noche, con lluvia, conducir a alta velocidad, circular por el carril izquierdo, etc) poniendo parches a su problema, aunque en los casos más severos directamente no conducen.

En estos trucos que la persona realiza para aliviar su malestar está la clave. Son estos parches los que a la larga mantienen y generalizan su problema haciendo caer al individuo en lo que llamamos la trampa de la ansiedad.

El miedo a conducir afecta significativamente en el día a día de la persona que lo padece, causando consecuencias negativas como rechazo o pérdidas de trabajos en los que se requiere conducir, dependencia de otra persona para desplazarse o la necesidad de ir siempre acompañado en el coche, causando, en muchos casos, un deterioro de su autoestima, sensación incompetente, inferioridad y frustración.

 

¿Cómo podemos superar nuestro miedo?

Para superar y controlar la ansiedad en el volante tendremos dos objetivos. Por un lado, a través de estrategias cognitivas, nuestro objetivo será identificar aquellos pensamientos que nos bloquean y nos limitan, aquellos pensamientos catastróficos que potencian nuestro miedo y nuestras sensaciones negativas. Por otro, a través de técnicas conductuales, de forma gradual iremos afrontando situaciones que nos causan malestar, comenzando por situaciones simuladas hasta llegar a nivel de exposición a situaciones reales siempre acompañado, controlado y guiado por un profesional.

 

Que el miedo a conducir no te domine, no caigas en la trampa de la ansiedad. Con exposición gradual guiada siempre por un profesional vencerás tus miedos. ¡Rompe barreras y límites!

 

Fdo.: Cristina Sarabia Pérez.

RESUELVE TUS DUDAS Y HABLA DE SEXO CON TU HIJO/A

sexualidad infantojuvenil

¿CUÁNDO EMPIEZO A HABLAR DE SEXUALIDAD CON MI HIJO/A?

Aunque cada vez más conocemos la importancia de la educación sexual, no por ello dejamos de perder la vergüenza a hablar del tema y de considerarlo un tema tabú. Son muchas las dudas e inseguridades que también plantean los padres. Pueden parecer preguntas incomodas para adolescentes, pero es importante crear un espacio para informar y resolver dudas para que tengan un comportamiento responsable en esta parcela de su vida. A continuación, voy a exponer cinco de las dudas más frecuentes que plantean los padres sobre cómo hablar de sexo con sus hijos para que, si tú también las tienes, puedas resolverlas y decidirte a abordar el tema.

¿Cuándo empiezo a hablar de sexualidad con mi hijo/a?

Ya mismo. La educación sobre sexualidad comienza antes del nacimiento, ya sólo con la actitud que adoptáis como padres al saber el sexo del bebe. Hablarles de hombres y mujeres, afectos, tipos de pareja, diferencia entre lo público y lo privado, respeto hacia el propio cuerpo y el ajeno, es parte de lo que el niño/a necesita aprender en su desarrollo.
Puedes esperar a que pregunten, pero no te quedes solo esperando a que lo hagan, también puedes iniciar la conversación tú. Recordemos que no siempre resulta sencillo a un niño/a hacer estas preguntas. Además, cuanto más se hable del tema, más cómodo se estará.

¿Y si le cuento más de lo que debería?

No tenemos que preocuparnos de dar demasiada información muy temprano. Los niños asimilan lo que pueden, si los saturamos probablemente muestren aburrimiento o indiferencia. Los niños incorporan tanto como puedan por su nivel de madurez. Oír más detalles no les va a estimular demasiado o animar a portarse de manera inadecuada.
El peligro verdadero es “poca información, demasiado tarde.”

¿Y si me pregunta algo que no sé responder?

No pasa nada. Al igual que en cualquier otro tema no tienes por qué saberlo todo, en este tampoco. Házselo saber y propón investigar juntos sobre el tema para aprender a la vez. Lo importante será buscar una buena fuente para esta educación sexual, y hacerle entender a tu hijo/a que no todo origen de información es válido.

¿Cuál de los dos padres debería abordar el tema?

La comunicación abierta sobre la sexualidad es una tarea familiar y entre más todo el mundo se involucra, más equilibrada y eficaz se va a volver.
Además de la información y de los valores familiares, los padres aportan su perspectiva personal, de hombre y de mujer. Es útil e importante compartirla ya que sus hijos van a tener relaciones con su mismo sexo y el opuesto toda su vida, necesitan entender cómo funciona el otro (tanto a nivel de pareja como a otros niveles). Los niños no sólo necesitan saber sobre la anatomía y fisiología de las mujeres, sino también necesitan que se les enseñe sobre los sentimientos y pensamientos femeninos. Igual para las niñas con lo masculino. Y ¿quién puede ofrecer mejor educación sexual en esa área que los padres?
Al igual que educáis juntos en otros temas, como el vestirse, comer, colaborar en tareas del hogar,… en este tema también. Lo más adecuado es educar en equipo. No porque una sea mujer debe educar a la hija y porque uno sea hombre debe educar al hijo. Es importante que comprendan que pueden contar con sus dos padres por igual.

Me da vergüenza hablar con mi hijo/a de sexualidad, ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?

Es normal sentir vergüenza. Nos educaron en que el sexo era un tema tabú y romper esto siempre cuesta. A muchos padres y madres se les hace difícil hablar del tema. Es imprescindible, por tanto, que seáis conscientes de que al principio es normal y que no se juzga por ello o implica que seáis menos capacitados para dar una buena educación sexual. Asumir las dificultades es un buen primer paso.

A partir de aquí, recordaros que lo más importante de la educación afectivo-sexual desde la familia está, más que en lo que se cuenta, en que el hijo/a sepa que puede contar con su padre y su madre si tiene un problema o una duda.

No se pierde autoridad por reconocer las dificultades. Se puede explicar que no resulta fácil hablar de estos temas. Es preferible hablar lenta y calmadamente. Pero, insisto, sin temor a ponerse colorado o a que surja algún titubeo. Lo importante es que perciban interés por hablar al margen de la dificultad. De este modo, cuando a ellos les interese, pero les resulte complicado, perseverarán y acabar contando con vosotros.

Fdo.:Cristina Pérez Belmonte

Contrato Conductual – Negocia con tu hijo adolescente en vacaciones.

Contrato Conductual

La negociación entre padres e hijos es importante para impulsar cambios en ellos y resolver conflictos familiares.  Recordemos lo mencionado en el post anterior y veamos la necesidad de establecer normas y límites las cuales resultan fundamentales aunque resulte complicado implantarlas.

Los padres pueden considerar más cómodo decir que sí a todo lo que demandan sus hijos, pero el “no” es conveniente y necesario para que interioricen las normas, transmitiendo una disciplina que, de forma progresiva, hará que se responsabilicen de su comportamiento.

Para conseguir este objetivo y llegar a un acuerdo en normas entre padres e hijos, se lleva a cabo un documento por escrito conocido como Contrato Conductual elaborado por las partes implicadas. En el Contrato Conductual se especifican las conductas que los miembros de la familia implicados aceptan emitir, así como las consecuencias que se derivan tanto del cumplimiento como del incumplimiento de lo acordado. Implica el intercambio recíproco de recompensas en relación a conductas específicas de los firmantes del contrato.

En un Contrato Conductual debe especificarse:

  • Las conducta que se espera que emita cada persona implicada
  • Las consecuencias que se obtendrán en caso de realizar estas conductas
  • Las consecuencias que se obtendrán en caso de no realizar estas conductas.

Además, debe incluir:

  • Una cláusula de bonificación por largos periodos de cumplimiento.
  • Un sistema de registro que permita controlar las conductas emitidas y los refuerzos recibidos.

Reglas básicas para elaborar el Contrato Conductual:

  • Escrito y firmado por ambas partes, padres e hijos implicados.
  • La conducta exigida debe ser fácil y la recompensa inmediata.
  • El contrato debe requerir un incremento progresivo de exigencias.
  • Las recompensas para cumplir el contrato deben ser frecuentes aunque sean pequeñas, pasando del refuerzo material al social.
  • Las conductas deben estar especificadas, de forma que el adolescente tenga evidencia de hasta qué punto lo ha cumplido.
  • Debe recompensarse el comportamiento adecuado después de que este ocurra, nunca antes.
  • El contrato debe ser justo para las dos partes y debe ser aceptado por el adolescente.
  • Los términos deben estar claros: qué debe hacerse, cuántas veces.
  • El contrato debe ser positivo (que produzca consecuencias positivas y no una retirada de castigo). Motivación intrínseca.
  • Debe utilizarse de manera sistemática y no sólo en ocasiones.
  • Las consecuencias a los acuerdos establecidos en el contrato deben ser independientes.

Paso a paso:

  • Hacer lista de comportamientos problemáticos.
  • Ordenar según nuestras prioridades.
  • Señalar las conductas que empezaremos a modificar. Aconsejamos empezar por las menos complicadas o menos frecuentes, ya que la probabilidad de éxito aumentará y ello motivará tanto a padres como a hijos/as a seguir trabajando.
  • Comenzar con una o dos conductas y olvidar las restantes.
  • Elegir una de las técnicas propuestas, prepararla y llevarla a cabo.
  • Explicarle al adolescente la propuesta elegida, las nuevas normas a seguir.
  • Revisar periódicamente la evolución del adolescente, la eficacia de la técnica elegida y los posibles fallos que puedan estar interfiriendo.

¡Invito a todo lector a seguir estos sencillos pasos! Tomando el tiempo necesario para llegar a acuerdos y laborar el Contrato Conductual entre padre e hijos, conseguirás resolver los conflictos de forma eficaz fortaleciendo el vínculo familiar así como reforzarás la construcción de un estilo personal fuerte y seguro en tu hijo adolescente. Ante cualquier duda o dificultad no lo dudes, contacta con nosotros.

 

Fdo.: Laura Llinares Espí

NORMAS Y LÍMITES – NEGOCIA CON TU HIJO ADOLESCENTE EN VACACIONES.

Negocia con tu hijo Adolescente

Llegan las vacaciones de verano y nuestros adolescentes tienen más tiempo libre ¿A qué hora debe volver a casa? ¿Beberá alcohol al salir con sus amigos? ¿Tiene un nuevo amor de verano? ¿Cómo le digo que la ropa que lleva no es adecuada? Entre otros, estos son los primeros reclamos de independencia en la adolescencia, una etapa clave que se extiende desde los 12 a los 18 años, es entonces cuando suelen surgir los primeros roces con la familia. En ambos casos, se pueden establecer y alcanzar acuerdos entre padres e hijos, fortaleciendo los vínculos familiares y potenciando su tolerancia a la frustración sin dejarlos “campar a sus anchas”.

Las vacaciones son para romper con las rutinas y, entre ellas, los horarios. Por eso, muchos padres flexibilizan las entradas y salidas de sus hijos, horas de las comidas y siestas durante el verano. Pero ahora se impone volver a retomarlas. Tarea nada fácil para muchos, sobre todo para los adolescentes que ven su descanso estival lleno de normas y límites donde se les escapa su libertad.

¿Por qué es importante establecer normas en nuestros hijos/as?

Entendemos por norma aquellos criterios que indican qué, cuándo y cómo realizar una acción o tarea.
Para un adolescente tener puntos de referencia claros sobre lo que debe o no debe hacer es vital para su desarrollo de cara a su futura vida adulta. Para él tener claros los límites educativos es importante por varios motivos:

  • Le aportan seguridad y protección.
  • Es una forma de integrar las normas que rigen en la sociedad en que vive.
  • Los hijos van creando sus propios referentes y van adquiriendo pautas de lo que es y no es válido.
  • Ayudan a mejorar la convivencia en casa, respeto hacia los demás y hacia uno mismo.
  • Prepara a nuestros hijos a adquirir el sentido de la responsabilidad.
  • Su cumplimiento ayudan tener un mejor concepto de sí mismo/a.
  • Ayudan a desarrollar la tolerancia a la frustración; es decir, la capacidad para poder asimilar el sentimiento de frustración que provocará el hecho de que no siempre les salgan las cosas como les gustaría.

Las normas deben ayudar al adolescente a predecir las consecuencias de su propia conducta. Le indican un marco de referencia para atenerse a él en todo momento.

Entendemos por límite las reglas que regulan un comportamiento y que suponen guiar, prevenir y proteger y no sólo sancionar.
Los límites dan seguridad a los hijos. Todos necesitamos puntos de referencia; es de sobra conocido que los adolescentes más inseguros y temerosos son aquellos que tienen unos padres permisivos o con un estilo educativo inconsciente (por lo mismo que hoy te castigo, mañana te río la gracia). No por negarle o prohibirle determinadas cosas los hijos nos van a querer menos; sin disciplina sufren mucho. Parecen autosuficientes, pero en cuanto salen de su casa se muestran inseguros y temerosos.

La normatividad aporta seguridad y eficacia a las relaciones en la familia, mientras que la falta de autoridad o la incoherencia (cambio constante de normas) genera confusión e inestabilidad, propiciando la aparición en los niños de conductas inadecuadas e insoportables.

El establecimiento de normas y límites en el contexto familiar supone uno de los factores de protección más significativos para reducir la probabilidad de conductas de riesgo.

¿Cómo establecer normas y límites?

El papel de los padres se centra en establecer y aplicar normas claras, pertinentes y razonables.

Debemos tener en cuenta a la hora de establecer normas y límites que éstas deben ser:

  • Claras y sencillas: “pon la mesa”, “recoge tu habitación”, “es la hora del baño”.
  • Firmes: tono de voz seguro, sin gritos y con calma “vete a tu habitación ahora”.
  • Únicas: “tienes que recoger la habitación por favor”.
  • Específicas: “no tienes que gritar”. Realistas: las normas se tienen que poder cumplir y estar ajustadas a la realidad, edad, madurez y habilidad de nuestro hijo.
  • Consistentes: la aplicación de las normas debe ser aproximadamente la misma, independiente de su estado de ánimo y de quién esté presente.
  • Coherentes entre sí: los padres deben tener muy claras cuáles son las normas que consideran oportunas y necesarias, así como la importancia que éstas tienen para ellos. Las normas deben ser para todos. No podemos castigar al adolescente por decir tacos si los padres los dicen habitualmente.
  • Normas razonables y de fácil cumplimiento: por ejemplo no es razonable pedirle a un niño hiperactivo que esté una hora sentado leyendo un libro.
  • Revisables y evaluables periódicamente: por ejemplo la hora de acostarse puede ir modificándose con la edad.
  • Dar la orden con afirmaciones directas, evitar la orden preguntando:  “Por favor, tienes que hacer los deberes” en lugar de «¿podrías hacer los deberes?»
  • Utilizar siempre el “por favor”.
  • Acentuar lo positivo: “habla bajo” vs “no grites”, preferiblemente frases con el verbo haber antes de usar el “no”. “haz bien la cama” vs “no dejes la cama como un gallinero”.
  • Dar opciones: tienes que ducharte todos los días ¿prefieres ducharte ahora o mañana por la mañana?
  • Enseña a ser responsables: por ejemplo que se elijan la ropa de diario o para una comunión.
  • Guardar distancia: dar las reglas de forma impersonal “son las 12 de la noche, hora de acostarse, y le enseñas el reloj”.
  • Explicar el por qué.
  • Marcar un límite de tiempo: “tienes que hacer los deberes antes de ver la televisión “.
  • Sugerir alternativas: por ejemplo: “ahora no puedo darte el dinero para golosinas, en terminar los deberes te las compras”.
  • Desaprobar la conducta, NO AL ADOLECENTE/NIÑO: “eso está mal hecho, no decir “eres malo”.
  • Controlar las emociones: delante de un mal comportamiento, lo mejor es contar un minuto con calma y, después preguntar con tranquilidad ¿qué ha sucedido?
  • Asegurarse que las acciones traen consecuencias e informar de ello: si se le dice a su hijo que debe llegar a las 10 de la noche a casa, no ignore su llegada a las 12. Pierde credibilidad con su hijo sino le hace sufrir las consecuencias por haber llegado dos horas.

¿Cómo llegamos a un acuerdo entre padres e hijos?

Hagamos uso de la estrategia que conocemos como Contrato Conductual, documento elaborado conjuntamente entre padres e hijos en el que ambas partes expresan sus peticiones de cambio y sus conductas a emitir por escrito, tratando de llegar a un equilibrio y acuerdo entre ambos. En el próximo post, desarrollaremos paso a paso cómo elaborarlo.

Es trabajo de los padres, a su vez, adaptar estas normas a la edad y la madurez de su hijo adolescente: concretar un horario acorde con las actividades del hijo (estudios, deporte…) y con un estilo de vida saludable, tener en cuenta los desplazamientos y lugares de residencia; comunicarlo en el momento oportuno (no cuando esté enfadado) y, ser conscientes de las consecuencias y hasta dónde vamos a negociar con él.

Conoce más detalles en nuestra clínica de Psicólogos en Alicante.

 

Fdo.: Laura Llinares Espí

VIOLENCIA DE GÉNERO Y SU HUELLA EN LA ACTUALIDAD.

violencia de género de generación en generación

Cuando hablamos de transmisión intergeneracional de la violencia de género estamos aludiendo a una de las tantas consecuencias del maltrato contra la mujer. Y es que, la exposición de los menores que viven en el hogar a dicho maltrato, deja huella.

Se consideran menores expuestos a violencia de género en su ámbito familiar, a todas las hijas e hijos que viven en un hogar donde su padre o la pareja de su madre es violento contra la mujer (Pâquet-Deehy, 2004). Estos menores viven en un contexto familiar basado en estructuras familiares de poder desigual donde el varón ejerce la autoridad y el control colocando a la mujer por debajo en una posición de sumisión.

Los hijos e hijas de víctimas de violencia de género pueden o no presenciar dichas agresiones, aun así, las secuelas en los menores aparecen en la mayoría de los casos. El daño causado a estos menores puede aparecer a corto, medio o largo plazo. A corto plazo hablaríamos de consecuencias en distintas áreas a nivel social, escolar, conductual o emocional. Sin embargo, las consecuencias a largo plazo están relacionadas con la transmisión intergeneracional de la violencia de género.
Dicha perpetuación de la violencia en los menores, implica la interiorización de unas relaciones de poder desigual donde el varón somete a la mujer mediante su dominio y control, la normalización de la violencia como una forma de mantener la autoridad y la aceptación del abuso y el maltrato como parte de la dinámica comportamental en la pareja.
Existen numerosas referencias bibliográficas que consideran que los hijos e hijas que crecen en un sistema familiar violento, tienden con el tiempo a convertirse en perpetradores o víctimas de violencia en la pareja. Los estudios que abordan dicha temática han investigado las diferencias que existen en función del género, es decir, las diferentes consecuencias de estar expuestos a violencia de género en el hogar según el menor sea mujer o varón.
Un resultado relativamente constante de las indagaciones llevadas a cabo sobre los efectos intergeneracionales es que los hombres que de niños sufrieron maltrato o presenciaron violencia entre sus padres, tienen más probabilidades de ser violentos con sus parejas (Herrenkohl et al., 2004; Margolin et al., 2003; Whitfield et al., 2003).

En el caso de las mujeres, presenciar violencia hacia la madre en la niñez aumenta el riesgo de sufrir victimización por sus parejas en la edad adulta (Castro et al., 2003; Lipsky et al., 2005; Renner y Slack, 2006; Rivera-Rivera et al., 2004, 2006; Stith et al., 2000; Villarreal, 2007 y Whitfield et al., 2003).
En esta línea, vemos que mediante aprendizaje por modelado, los niños varones aprenden que la violencia es una manera eficaz de resolución de conflictos en la pareja, que forma parte de la relación normal familiar y que es una manera de mantener el rol de autoridad y los privilegios que merece el hombre por el mero hecho de serlo. Además, aprenden la impunidad de ejercer violencia y cómo ésta queda oculta en el ámbito familiar. Del mismo modo, las niñas aprenden a adoptar el rol de sumisión y obediencia.

Fdo.: Natalia Gracia Sánchez

¿Cómo saber si soy adicto/a al sexo?

adicción al sexo

El deseo sexual varía en función de la etapa de la vida por la que estemos pasando. Tanto hombres como mujeres pueden comentar ocasionalmente que su impulso sexual o el de su pareja es mayor de lo normal. Es fácil no ponerse de acuerdo en el tema y querer satisfacer esta necesidad a nivel individual. Aquí entra en juego otro elemento clave: el porno. Con la facilidad de acceso que tenemos día a día a la red para acceder a páginas de sexo, tan sólo nos lleva unos segundos buscar la palabra “sexo.com” para tener miles de resultados a golpe de click.

Ante la ausencia de conocimiento y de educación sexual que tenemos, esto puede llevarnos a dudas, y a que surjan preguntas del tipo, ¿Cómo sé si soy o mi pareja es adicta al sexo? ¿Dónde está el límite entre un alto deseo y la adicción sexual? ¿Soy ninfómana? ¿Soy ninfómano? ¿soy adicto al sexo on line?

Responde al siguiente test para saber puedes tener una adicción al sexo:

  • ¿Piensas gran parte del día en el sexo hasta tal punto que te impide hacer tus tareas diarias?
  • ¿Quieres reducir estos pensamientos o comportamientos y no puedes?
  • ¿Cada vez necesitas más para quedar satisfecho?
  • ¿Sientes que la situación se te escapa de las manos?
  • ¿Ha influido en tu trabajo, con tus amigos, pareja o familia?


A mayor número de preguntas que hayas contestado de forma afirmativa, es más probable que tengas un problema relacionado con el tema que nos ocupa. El psiquiatra Kafka asegura que hay tres elementos característicos de una adicción al sexo:

  • Pensamientos obsesivos hacia el sexo. Este criterio haría referencia al desarrollo repetido de fantasías e impulsos sexuales; planificando los actos previamente.
  • Sensación de pérdida de control. Repetitivos e infructuosos esfuerzos por controlar o reducir estas fantasías, impulsos y conductas sexuales. Repite este comportamiento sin tener en cuenta el daño físico o emocional tanto propio como de otros.
  • Consecuencias negativas en la vida de la persona. Malestar significativo y deterioro de la vida personal en las áreas: social, profesional u otras.

No obstante, podemos decir que el síntoma característico de la adicción al sexo es la incapacidad para controlar el impulso sexual.
La adicción al sexo puede manifestarse de varias formas: conductas de masturbación, consumo de pornografía, relaciones sexuales consentidas con otros adultos, sexo on line, llamadas a teléfonos de contenido sexual, asistencia a clubs para adultos, relaciones sexuales con profesionales del sexo o varias de las anteriores.

La adicción al sexo funciona como un círculo vicioso. Por un lado, la ansiedad y el dolor emocional se alivian momentáneamente al ceder a este impulso sexual y, por otro, la propia adicción conlleva un aumento de la ansiedad, vergüenza y culpabilidad por los comportamientos sexuales y las dificultades con las que va asociada. Este problema evoluciona poco a poco aumentando la tolerancia, la impulsividad y los pensamientos distorsionados sobre el sexo. La persona con adicción al sexo siempre espera más y siente menos, es decir, cada vez tiene un deseo más irrefrenable y una mayor insatisfacción.

Si tienes dudas sobre tu situación o la de tu pareja, consulta tu caso específico y mejora tu vida íntima.

Fdo.: Cristina Pérez Belmonte

Verano y problemas de salud: menos ropa, más complejos.

Salud en verano

Ahora que estamos en verano, llega el momento en que hacemos el cambio de armario. Pantalones cortos, más faldas y vestidos, camisetas con más escote, de tirantes, colores más claros, bikinis y bañadores, etc. Y con esto llega la potenciación de los complejos y es que a menos ropa, más complejos.

Esto ocurre a nivel general de la sociedad, pero, ¿qué ocurre si encima has tenido un problema de salud previo y te ha quedado alguna secuela física? Los complejos se multiplican. Si te ha quedado una cicatriz (más o menos bonita) en algún lugar visible, te han quitado uno o los dos pechos, usas bolsa de colostomía, tienes algún miembro hinchado (por ejemplo un brazo a causa de un linfedema o una pierna por las varices), se te ha caído el pelo (también es época de bodas donde, especialmente entre mujeres, es frecuente pensar en qué peinado te harás para el evento), te han salido ronchas o manchas en la piel, etc. Es posible que no te sientas tan cómodo/a con la llegada de esta estación del año.

Algunas de las personas que pasan por un proceso de enfermedad que supone algún cambio en su cuerpo, lo toman como signo de victoria y de orientación hacia la vida. En cambio, muchas otras, quedan con secuelas psicológicas causadas por las secuelas físicas y esto, es lógico llevarlo mal especialmente en verano. Por un lado, entra en juego la afectación de la autoestima y la autoimagen y, por otro, la vivencia de ansiedad ante el aspecto físico. Por ejemplo, en el caso de una mujer que le han quitado el pecho, puede que sienta ansiedad solo con verse en el espejo con una camiseta de escote y, por supuesto, en bañador. En este momento, tiene varias opciones, salir a pesar de esta circunstancia y pasarlo bien (aunque queda la opción de cambiarse de ropa a otra que la haga sentir más cómoda) o quedarse en casa y empezar a evitar ciertas situaciones. Evidentemente, es la segunda la que supone un problema. Cuando dejas de hacer por el “qué dirán” o cuando haces algo, pero estás más pendiente de lo que estará pensando la otra persona sobre ti y tú parte del cuerpo donde esté el complejo, surge la ansiedad contribuyendo así a bajar tu autoestima.

Consejos para sentirte mejor contigo mismo/a:

Busca ropa que te haga sentir cómodo/a y donde te veas atractivo/a.

Haz planes. Muchas veces esperamos a que nos apetezca hacer algo para hacerlo. Pues vamos a invertir la balanza, haz cosas para que luego te apetezca hacerlas.

Acepta los cumplidos. Si te hacen un cumplido, no lo menosprecies pensando que lo dicen por quedar bien.

Arréglate. Potencia las partes del cuerpo que te gustan: maquíllate, péinate, ponte perfume, tacones, etc.

Mímate. La mayoría de las veces, nosotros mismos somos nuestro peor crítico. Cuida el lenguaje con el que te hablas.

Vida sana. Algo de deporte (aunque sea andar media hora) y alimentación saludable ayudarán a que te sientas mejor contigo mismo/a.

Si precisas ayuda más profunda sobre este tema, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y diseñaremos una intervención AJUSTADA A TU CASO. Pide información sin compromiso.

Cristina Pérez Belmonte