Familia de origen y pareja, una guerra abierta

familia de origen y familia política

Hoy quisiera hablar de cuando la familia de origen de uno de los miembros de la pareja, se entromete en la relación. Actualmente este problema sigue siendo muy frecuente entre las parejas que acuden a terapia. Cuando alguien de la familia de tu novio/a o de la tuya no respeta los límites de intimidad de la pareja, esto casi siempre deriva en problemas entre ambos, pudiendo conducir a la ruptura de la relación.

Y es que, no deja de ser un problema de difícil solución, ¿Cómo poner paz entre dos ámbitos que son importantes para mí?, ¿Cómo hacer que si no se lleven bien, se toleren?, ¿A quién debo darle la razón cuando están claramente enfrentadas dos personas que me importan?

Aunque los chistes de suegras son muy populares, lo cierto es que el mayor porcentaje de enfrentamientos familiares se sitúan entre suegra y nuera, por lo que tomaremos a estas dos figuras como ejemplo en el artículo (aunque es aplicable a cualquier otra persona).

Esta “guerra” puede comenzar con conflictos superficiales como dónde ir a cenar o de vacaciones, llevando a otros más profundos cómo, por ejemplo, cómo se debería criar a un hijo, cuestiones de trabajo, religión, política, etc. Aunque estos conflictos suelen estar presentes desde el inicio de la relación, pueden crecer en una época de importancia para la pareja como el nacimiento de un hijo, una mudanza, cambio de puesto de trabajo, etc. No sólo la pareja debe lidiar con su propia adaptación sino que, además, se suma la problemática de cómo se lo tomará la familia de origen e intentar buscar esta nueva homeostasis para ellos también. Sin duda, más estrés añadido.

Retomando la relación suegra-nuera, es posible que en la base de esta tensión se ubique una “competición” por el amor del marido/mujer e hijo/a. La pareja focalizara la atención en ver si su cónyuge le apoya a él/ella o a su madre. Es posible que se pregunte cosas del estilo ¿realmente quieres formar una nueva familia conmigo o sigue siendo más importante la de tus padres? Por su parte, la madre se plantea a menudo la misma cuestión: ¿Quién es más importante para ti? Al final, quien queda en medio de esta guerra abierta, toma una postura muy incómoda centrándose en el deseo de que ambas personas se lleven mejor. No le apetece tener que elegir y la idea de tener que escoger casi le parece ridícula. Esta actitud, suele desembocar en empeorar la situación ya que ninguna de las dos se sentirá apoyada ni respetada.

Entonces, ¿qué hacer?

La única forma de salir de este dilema es que la persona se posicione del lado de su cónyuge. Aunque puede parecer muy duro, una de las funciones básicas de la pareja es establecer un sentido de solidaridad entre ambos. No es una posición agradable desde luego. La madre puede sentirse herida pero, es más probable que se adapte a la idea de que la familia de su hijo es lo más importante para él. Es indispensable para el éxito de la relación, que el marido sea firme en esto. Esto no supone comprometer sus valores básicos ni mucho menos; pero lo más adecuado sería ponerse al lado de su esposa y fomentar esta visión de equipo. Al fin y al cabo, la pareja necesita establecer sus propias rutinas de familia y debemos insistir en que los padres respeten esto.

Veamos un ejemplo:

Juan y Paula llevan 5 años juntos, acaban de irse a vivir juntos. Todo parece funcionar entre ambos. Se adaptan a la rutina, combinan bien las labores del hogar, se cuidan,… excepto por el hecho de que María, la madre de Juan, ha tenido desde que conoció a  Paula la firme idea de que no era lo suficiente para su hijo. Ella se había preocupado de cuidar y educar a Juan durante 25 años de su vida y opina que nadie podrá cuidarlo como ella lo hace, y mucho menos, Paula. Al conocer que la relación de su hijo parece seguir hacia delante, María comienza a tener visitas frecuentes al nuevo domicilio de la pareja intentando disminuir la intimidad y generar conflicto. Por supuesto, lo consigue. Juan y Paula comienzan a discutir cada vez que su madre acude a casa ya que ella parece poner sus propias reglas y no respetar las que la pareja le comunica. Paula por un lado, le dice a Juan que esa es su casa también, que no se puede permitir que su madre haga y deshaga. María, por otro, le comenta a Juan constantemente lo bien que estaba cuando vivía con ella. ¿Cómo debe actuar Juan? Probablemente se encuentre bastante confuso con esta situación. ¿Sigue dejando hacer a su madre por no enfrentarse a un conflicto con ella (al fin y al cabo le gusta ver a su madre por casa), o se impone y vuelve a remarcar las normas que estableció junto a Paula apoyándola a ella? Obviamente, si Juan quiere que su relación con Paula funcione, deberá hacerle entender a María que esta es su nueva vida ahora y que eso no significa que valore más o menos todo el amor y cariño que tiene hacia su madre. Es una tarea difícil, casi una carrera de fondo, pero manteniendo la postura, lo más probable es que consiga llegar a un equilibrio con ambas partes.

Si tienes problemas con tu familia de origen o la de tu pareja y no sabes ya cómo solucionarlo, consúltanos.

 

Fdo.: Cristina Pérez Belmonte

DUELO INFANTIL – CÓMO PERCIBEN LOS NIÑOS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

cómo hablar de la muerte con tus hijos

¿Quién desea hablar de la muerte de su hijo? Probablemente la respuesta sea…nadie. En nuestra calidad de adultos y, en especial, de madres o padres, deseamos proteger a nuestros hijos de las experiencias dolorosas, y la muerte de un ser querido es la más dolorosa de todas. Deseamos ver a nuestros hijos llenos de alegría riendo, jugando y aprendiendo. Anhelamos verlos felices. Aunque la mayoría de nosotros podamos hablarles fácilmente y con entusiasmo sobre los milagros de la vida, cuando se trata de la muerte, nos falta el deseo  o las palabras para hacerlo.

Pero los niños no se están preparando para la vida, sino que ya la están experimentando. Como la muerte forma parte de la vida, es inevitable que acaben topando con ella. Ser capaz de comprender la muerte, de atravesar las etapas de duelo de una manera sana y seguir viviendo con eficacia, es esencial para el bienestar del niño. Poder llorar la muerte de un ser querido adecuadamente y afrontar la pérdida antes de que se produzca, en el momento en que ocurre y sobre todo después, hace que el niño crezca sin sentirse culpable, deprimido, enojado o asustado.

 

 

 

 

 

 

Cómo perciben los niños la muerte

Los niños perciben la muerte y reaccionan a ella de muy distintas maneras. Dependerá entre otras cosas de la personalidad, la sensibilidad, la habilidad para enfrentarse a las situaciones, el nivel de desarrollo y la capacidad para el pensamiento abstracto.

Numerosos estudios indican que los niños perciben el concepto de la muerte y reaccionan a él de un modo específico como liberal.

Aunque muchos niños pequeños no comprenden la muerte, ésta sigue despertándoles curiosidad y están ansiosos por aprender sobre ella. Los niños captan rápidamente los sentimientos y las emociones de sus padres. Saben cuándo éstos están ansiosos o preocupados. Desean ser informados y tranquilizados. Como están en la época de aprender, desean y esperan hacerlo.

Los estudios han demostrado que los niños piensan, reflexionan y hablan sobre la muerte de distinta manera en las diversas etapas de su desarrollo.

 

Consejos generales para ayudar a un niño a comprender la muerte

Por más que deseemos proteger a nuestros hijos de conocer la muerte, depende de nosotros en nuestra calidad de padres y adultos afectuosos que los ayudemos a comprender esta realidad básica.

Necesitamos ayudarlos a reconocer sus emociones y a resolver sus miedos de forma adecuada para su desarrollo. Necesitamos ofrecerles unas habilidades básicas fundadas en los pensamientos racionales que les permitan hacer frente a las situaciones de la vida, preparando el terreno para que experimenten un duelo sano cuando muera alguien a quien conocen.

A continuación se explican algunos consejos generales que te servirán para ayudar a tus hijos a comprender la muerte y a aceptarla como un hecho inevitable de la vida.

  1. Se consciente de lo que tus hijos están pensando y sintiendo

Resérvate el tiempo necesario para observar a tus hijos en muchas circunstancias distintas: mientras juegan, realizan diversas tareas, se relacionan con otras personas, o simplemente mientras están sentados silenciosamente, leyendo un libro o jugando con algún juguete. Escúchalos mientras hablan contigo, con sus amigos e incluso, mientras hablan o cantan para sí mismos, así te harás una buena idea de lo que tus hijos están pensando y sintiendo. ¿Qué impresión te dan? ¿Cómo suenan sus palabras?¿ ¿Cuáles son sus preocupaciones, miedos e inquietudes? ¿Aparece en sus juegos o en sus conversaciones la muerte o el miedo que les inspira?

No es necesario que les hables a diario ni de temas relacionados con ella. Hazlo sólo en los momentos en los que a todos los afectados os parezca algo normal, natural y tan agradable como sea posible. Procura no proyectar tus miedos y ansiedades en tus hijos, y sé consciente de sus estados de ánimo y preocupaciones.

  1. Aprovecha las oportunidades para hablar de la muerte

La muerte de un animal doméstico es el momento ideal para presentar a tus hijos los conceptos de la muerte. Aunque tu primera reacción sea protegerlos, aprovecha esta oportunidad para tratar un tema tan serio. Pongamos por ejemplo un  pez. Le diremos que el pez ha dejado de vivir “del todo” y que ya no volverá, y que está bien que se sientan tristes por su muerte. Explícales que estos sentimientos de tristeza son normales y naturales y que la tristeza acabará por desaparecer. Haz hincapié que es mucho mejor hablar de la tristeza y sentirla, que guardársela dentro y fingir que no está ahí. La tristeza ayuda a curar la herida, pero si uno se la guarda dentro, la herida tarda más en curarse.

  1. Sé paciente

El concepto de la muerte es complejo y a los niños pequeños les cuesta de entender. A los adolescentes que están aceptando su propia mortalidad, puede que también les resulte difícil captar la realidad de la muerte. Es probable que necesites mantener muchas conversaciones tranquilas, serias y compasivas con tus hijos para ayudarlos a comprenderla. Has de estar dispuesto a dedicarles el tiempo que sea necesario.

  1. Sé objetivo

Al explicar la muerte a tus hijos, emplea un lenguaje sencillo y directo, porque ello evitará crear miedos e ideas falsas. Responde a sus preguntas con hechos y con exactitud. Hazles, al mismo tiempo, preguntas para asegurarse de que entiendan lo que les estás diciendo.

  1. Sed una familia

Al hablar sobre la muerte incluye a todos los miembros de la familia, así ésta se convertirá en un grupo de apoyo que compartirá la información, las preocupaciones y las ideas. Aunque cada uno de sus miembros comprenda la muerte y reaccione a ella de una forma distinta, dependiendo de la edad y de la etapa de desarrollo en la que se encuentre, todo el mundo debe tener la misma oportunidad para expresarse y recibir atención y apoyo. Aprended acerca de la muerte como una familia y asegúrate de explicar que hablar de ella no hace que las personas se mueran. Haz hincapié en este punto hasta que tus hijos pequeños lo entiendan y lo acepten.

 

Desde Inicia Sarabia Psicología te damos las herramientas necesarias para afrontar la inevitabilidad de las muertes que presenciarán a lo largo de su vida.

 

Fdo.: Laura Llinares Espí.

¿Cómo hablar de drogas con nuestros hijos?

prevención de drogas

En numerosas ocasiones nos hemos visto tentados a hablarles sobe tipos de drogas que pueden encontrar, efectos que pueden tener en la persona y en su vida y, por qué no, de la experiencia que con ellas algunos hemos tenido.
El problema de cómo saber llegar a nuestros hijos en este tema tan “espinoso”, nos hace buscar algunas estrategias que nos permitan, a través de un acercamiento, intentar hacer una labor de prevención.
Definitivamente, a la hora de abordar una conversación en tema de drogas con nuestros hijos deberemos mostrar una actitud clara y firme de rechazo al consumo, especialmente si nuestros hijos son menores de edad. Si nuestra actitud es permisiva, ellos lo percibirán rápidamente y se aferraran a ese argumento para justificar sus consumos.
En la conversación deberemos tener en cuenta que los contenidos sean adecuados a la edad, la madurez, la capacidad de comprensión, la experiencia previa, las expectativas y las circunstancias concretas de la persona que demanda la información
Si respetamos sus puntos de partida será más probable que la información sea válida. Nuestro punto de partida debe ser desde lo que ellos conocen, de su experiencia, de sus ideas erróneas (que manejan como ciertas), de lo que quieren saber y de su percepción.

Etapa preescolar hasta los 7 años

Antes de ponerse nervioso por tener que hablar con su hijo sobre este tema, tome coraje. Saque partido de esos «momentos de enseñanza». Si ven a un personaje en el cine o en la televisión con un cigarrillo, hable con su hijo sobre el hábito de fumar, la adicción a la nicotina y qué hace el tabaco en el cuerpo de una persona. Esto puede llevar a una conversación sobre otras drogas y sobre lo perjudiciales que pueden ser para la salud.Mantenga un tono tranquilo en la conversación y utilice términos que su hijo pueda entender. Sea específico sobre los efectos de las drogas: cómo le hacen sentir a una persona, el riesgo de la sobredosis y sus efectos nocivos a largo plazo.

 

Entre los 8 y los 12 años

Cuando su hijo se haga mayor, puede iniciar conversaciones con él preguntándole qué opina sobre las drogas. Si le hace preguntas abiertas y sin emitir juicios de valor, es mucho más probable que reciba respuestas sinceras. Los niños de esta edad suelen seguir deseando hablar abiertamente con sus padres sobre temas delicados. Empezar a dialogar en esta etapa ayuda a mantener la puerta abierta cuando crezcan y se sientan menos inclinados a compartir sus opiniones y sentimientos con sus padres. Incluso si las preguntas que usted haga a su hijo no llevan de inmediato a una conversación sobre las drogas, conseguirá que su hijo piense sobre el tema.

 

Adolescencia

Es en la adolescencia cuando más riesgo enfrentan nuestros hijos a la hora de decir NO al consumo de drogas. Lamentablemente, la oferta de sustancias psicoactivas que hoy en día invade nuestra sociedad nos obliga, como padres, a posicionarnos  ante este fenómeno. Los adolescentes son uno de los colectivos más vulnerables en el consumo de sustancias estupefacientes… Durante la adolescencia, los niños se sienten mayores y quieren dejar atrás la niñez y sus hábitos y empiezan a adoptar gestos adultos. Entre los mismos, está iniciarse en el consumo de ciertas sustancias que están asociadas con «los mayores». Lo que busca el adolescente es independencia, autonomía y sentirse «mayor». Para evitar este tipo de conductas es fundamental que el joven disponga de la información adecuada sobre la prevención y los riesgos en el consumo de drogas… Es muy importante que se aborde el tema con naturalidad y claridad y no se opte por evasivas o rodeos. Los progenitores deben sentarse con sus hijos y plantearles las consecuencias que puede tener en su vida el consumo de drogas. No hay que optar por las teorías del miedo, sino por la sinceridad.

Fdo.: Judith Sarrió Esquembre

Dulces sueños

mejor calidad del sueño

Seguro que muchos habéis oído entre vuestros conocidos quejas sobre lo mal que duermen o lo mucho que les cuesta conciliar el sueño. Aproximadamente el 80% de la población sufre problemas de sueño de tipo insomnio, caracterizados por un aumentos de la latencia de sueño (en unos 30-40 minutos), un mayor número de despertares, 5 o 6 horas como mucho de sueño profundo y una latencia más corta del sueño REM entre 20 y 40 minutos (cuando lo habitual es entre 70 y 120 minutos).

Los problemas de insomnio pueden deberse a distintos factores, los más comunes son:

  • Variables dependientes de un problema psicológico del estado de ánimo: problemas de ansiedad y del estado de ánimo.
  • Excesiva activación fisiológica.
  • Excesiva activación cognitiva: aprovechar el momento de ir a dormir para, mentalmente, resolver problemas, analizar el día o planificar.
  • La autovigilancia: tras varios días en los que, por cualquier motivo, duerme mal la persona se asusta y se auto-chequea.

Podemos diferenciar dos tipos de insomnio:

  • Inicial o de conciliación. Aquel en el que el periodo de latencia es muy largo hasta dormir.
  • Final o de mantenimiento. Se duerme rápido pero se despierta prematuramente y ya no se puede dormir. O se despierta muchas veces a lo largo de la noche. Sueño poco reparador.

 

¿De qué manera podemos prevenir los problemas de sueño?

Estos sencillos consejos de higiene de sueño te ayudarán a conseguir mayor calidad de descanso:

  • Evita consumir bebidas que contengan cafeína y otros excitantes al menos seis horas antes de acostarte.
  • Evita beber alcohol desde primeras horas de la tarde
  • Evita fumar al menos dos horas antes de irte a la cama.
  • Intenta hacer ejercicio físico moderado de manera regular. Evitar ejercicio de alta intensidad al menos dos horas antes de dormir.
  • Cena sin excesivos azúcares, prepara una cena ligera.
  • Acondiciona tu dormitorio de manera que predisponga al sueño
  • Las dos últimas horas antes de irte a dormir, dedícalas a hacer actividades de desaceleración, que te relajen y que no exijan una importante actividad intelectual o tensión psicológica de cualquier tipo.

Y para conciliar el sueño ¿Qué podemos hacer?

  1. Intenta acostarte todos los días a la misma hora.
  2. Métete en la cama apaga la luz e intenta dormir.
  3. Si, aproximadamente a los 20 minutos no te has dormido, levántate de la cama, sal de la habitación y dirígete a otra estancia de la casa. Disponte a realizar una actividad aburrida.
  4. Permanece haciendo esta actividad hasta que empieces a notar signos claros de somnolencia, como: no poder concentrarte o notas gran relajación. Acuéstate e intenta dormir. Repite el procedimiento tantas veces como necesites hasta dormirte.
  5. Aunque hayas dormido muy pocas horas o ninguna, al día siguiente levántate inexcusablemente a la hora prevista.
  6. Aunque estés muerto de sueño, no duermas siesta ni te permitas dar cabezadas a lo largo del día.
  7. Usa solamente la cama para dormir. Prohíbete hacer otras actividades como estudiar, leer o ver la TV.

 

Insiste en el procedimiento tantos días como necesites para normalizar el patrón del sueño. Es difícil salir de la habitación-dormitorio y continuar el proceso cuando ya se ha hecho más de 2 o 3 veces pero es un proceso altamente eficaz. ¡Ponte en marcha!

 

Fdo.: Cristina Sarabia Pérez

Y ahora, ¿qué hago sin ti?

estrategias para afrontar una ruptura de pareja

Hoy me propongo hablaros de cuando una pareja rompe, de ese vacío que queda en uno mismo y de los distintos momentos que vivimos hasta que podemos asumir que esa persona no va a volver.

El proceso de ruptura de una pareja estable, es algo que conlleva un proceso, es decir, no es un acto repentino. Con el tiempo, vamos acumulando decepciones, discusiones, alejamiento, soledad…hasta que la ruptura parece la única solución para encontrar un alivio en la vida. Aunque no ambos miembros tienen por qué estar de acuerdo en la decisión de la separación, ésta suele resultar dolorosa en cualquier caso.

Cuando nos planteamos abandonar una relación, cuando las cosas ya no andan del todo bien, comenzamos a pasar por una serie de fases (que pueden variar según el caso). La primera, mientras aún se mantiene la pareja, es la negación. Es este momento en el que comienzas a distanciarte, a compartir menos cosas, a pasar más de las discusiones (“ya ni nos peleamos”, “ya me da igual”)…es una época en la que se niega que algo ha cambiado, que ya no es como solía ser, pero aún nos seguimos planteando que son épocas y que ya volverá. Es un mecanismo de defensa que nos impide perder algo por lo que luchamos mucho tiempo, no abandonar un proyecto a mitad. Nos ayuda y nos alivia al pensarlo momentáneamente pero lo cierto es que, a largo plazo, nada mejora la situación. Es entonces cuando empiezas la fase de confusión. Cada vez con más frecuencia no sabes qué quieres, dudas de la relación, inviertes menos en ella,  experimentas sentimientos de vacío, abandono y soledad. Y es normal, aún queda un largo camino hasta aceptar que “dejé de quererte”. En esta fase, comenzamos a imaginar, a recrearnos en cuál será la mejor opción, en qué hice mal, qué hizo mal mi pareja… por supuesto, sin encontrar respuesta satisfactoria alguna. En esta fase, pueden salir dos vertientes: la culpa propia y la culpa a la pareja. Si es el primer caso, será lógico que comiences a buscar explicaciones y cosas que hacer para aún poder cambiar. En caso de culpar al otro, este sentimiento viene acompañado de rechazo y rabia (“con lo que he dado yo por él/ella… y así me lo agradece”).

Entonces, se produce la ruptura desencadenando toda una serie de situaciones de rabia, coraje, envidia y resentimiento. Comienzan a surgir los por qué, buscamos culpables, y no nos importa ni qué ni quién. Al final, la realidad, es que esta fase la sufren los que aún sí permanecen en nuestro entorno. Parece lógico pensar que esta emoción surja en este momento ya que comenzamos a valorar como inútiles todos los esfuerzos que hicimos, y es el otro el que se convierte en el malo de la relación. Sin embargo, la rabia tiene la función de hacerte seguir adelante y no tirar la toalla ante una situación de pérdida que, obviamente, resulta muy dolorosa. Aunque es una fase funcional, cabe decir que muchas personas quedan atrapadas en ella. Seguro que conoces a alguna persona que meses o años después de la ruptura de la relación, habla de su ex pareja con el mismo odio y rencor que si hubiera sido hace una semana.

Si continuamos procesando la pérdida, llega la fase de la tristeza donde se pierden las ganas de hacer nada, el pensamiento se vuelve obsesivo, dormimos mal, y nos aislamos. “Nunca volveré a tener esto”, es un pensamiento típico de esta fase gobernada por el vacío, llanto y dolor. Es posible también desarrollar en este momento una serie de estrategias para evitar pensar en esto, con lo que no acabamos de asumir y podemos quedarnos atrapados aquí también. El otro extremo de no usar bien esta fase, sería hundirse y regocijarse. Esto tampoco es sano. La clave entonces sería, permitirse sentir la tristeza sin que esta domine tu día, es decir, no intentes evitar sentirte mal ya que tiene su función de reajuste, pero no te aísles y te encierres en el pozo negro del dolor.

Si todo esto lo vas encajando, cada vez con más frecuencia te rondara la aceptación de la pérdida.

Si te está costando superar una ruptura y necesitas ayuda, contacta con nosotros.

Fdo.:Cristina Pérez Belmonte

CUANDO ESTOY CELOSO – LA FAMILIA ANTE LOS CELOS INFANTILES

CELOS

Son frecuentes situaciones o conductas que indican la existencia de celos  que hace que muchas familias  busquen ayuda de profesionales  que les orienten cómo corregir estos celos entre hermanos, rivalidades, riñas constantes que alteran y distorsionan el clima familiar.

Entre las causas más frecuentes que llevan a un niño/a  a mostrar celos hacia otro se encuentran las siguientes:

  • Nacimiento de un nuevo hermano, especialmente cuando tiene entre 2-5 años.
  • Percepción de ineficacia en comparación con sus hermanos.
  • Atención asistemática de los padres hacia los hijos.

En ocasiones, las causas de los niños para mostrarse celosos no son “reales”, sino que son imaginarias, como el percibir que el otro hermano recibe  más atención  o tiene mejores juguetes, cuando no es verdad.

¿Qué son los celos?

Los celos, son un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o ver reducidos el cariño y la atención de alguien querido.  Frecuentemente, este sentimiento va acompañado de envidia y resentimiento hacia la persona que se percibe como rival.

 

Síntomas de los celos entre hermanos

Las manifestaciones más comunes de celos infantiles, son las siguientes:

  • Comienzan a comportarse como un niño más pequeño. Frecuentemente ante la llegada de un nuevo hermano, el niño adquiere conductas que ya había abandonado, como hacerse pis en la cama, hablar como un niño pequeño o sentarse en el regazo de los padres.
  • Alteraciones en la alimentación. Los niños también pueden manifestar sus dificultades emocionales a través de la comida, negándose a comer, por ejemplo.
  • Muestran conductas agresivas. a veces se comportan de forma agresiva con la persona que les produce celos, como su hermano pequeño, le pega, le tira del pelo, le empuja, etc.
  • Agresión verbal. Otras veces, los niños optan por insultar o amenazar a sus hermanos o a los padres.
  • Malestar emocional. Muchos niños tienen problemas emocionales derivados de los celos, como baja autoestima o sentimiento de ineficacia personal. Esto también puede detectarse a través de cambios de humor injustificados.

El niño/a  que siente celos considera que es menos querido que antes por sus papás y esto le produce angustia, rabietas para llamar su atención, , ansiedad,  dificultad para  centrarse en actividades que exigen concentración e  incluso aislarse en su  mundo.

Suelen ser irritables y nerviosos, sienten que no puede responder a las expectativas que los demás tienen de ellos y con su conducta lo que están haciendo es marcar la diferenciación con el otro y acentuar la individualidad.

La rivalidad entre hermanos/as

Las disputas entre hermanos son algo natural, normal e inevitable. A medida que los hermanos se hacen mayores, la rivalidad va superándose  dando paso a paso a una mayor unión y amistad.

La relación entre hermanos marca toda nuestra vida y desempeña un papel muy importante. Pasamos más tiempo con los hermanos que con los padres. Vivimos juntos, peleamos juntos, jugamos juntos y aprendemos a relacionarnos con los iguales y esto nos facilita la socialización.

En general, si los padres procuran hacerlo bien, conseguirán que los episodios de celos y envidias den paso a una relación de amistad, colaboración y ayuda mutua.

Es frecuente la dificultad de compartir objetos, juguetes y cosas que cada uno tiene. En la primera etapa de niño (de 0 a 6 años) de educación infantil, el niño es egocéntrico que le hace sentirse el centro de todas las miradas.  Es propio en esta etapa repetir constantemente “esto es mío”.

Estrategias para prevenir y resolver celos entre hermanos/as

  • El clima familiar es muy importante. Si predomina amor y confianza éstos darán lugar a un mejor entendimiento entre todos.
  • Hay que enseñarles a respetar las cosas de sus hermanos, a pedirlas por favor, a dejar sus cosas, a ser generosos e incluso a ser positivos despertando en ellos la capacidad de admirar a los demás comunicándoselo.
  • No manifestar favoritismo, ni abierto ni solapado por ninguno de los hijos.
  • No hacer diferenciaciones entre hermanos.
  • Fomentar la individualidad y autonomía de nuestros hijos, colaborando en la autoestima y seguridad de los hijos, ya que en la base de los celos hay un sentimiento de inseguridad, por ello se envidia a los otros que se viven como privilegiados y superiores.
  • Nunca deberán ridiculizar a sus hijos por sus actuaciones.
  • No deberán fomentar actitudes competitivas entre los hermanos en materia escolar.
  • Harán sentir al niño/a su apoyo y afecto en todo momento.
  • Elogiar sus actos de generosidad y amistad y evitar comparaciones  previene las envidias y celos.
  • Hacer que cada hijo sea el protagonista en la familia

Desde inicia Sarabia Psicología, orientamos y damos pautas a la familia y padres  para que consigan resolver y dar solución a este tipo de conflictos.

 

Fdo.: Laura Llinares Espí

 LA MAGIA DE LO ARTIFICIAL EN PAREJA

terapia de pareja

 

En general, para cualquier ámbito de la vida, pensamos que lo mejor siempre es lo natural. Es más auténtico, espontáneo, beneficioso y valioso. Pero, ¿realmente es así siempre?

En consulta encuentro muchas parejas que comentan frases del tipo “no me sale natural”, “si no me sale es porque no lo siento”, “si lo tiene que hacer obligado/a que no lo haga”, “así no me vale”… Entonces formulo la siguiente pregunta: ¿siempre es lo natural lo mejor?

Veamos un ejemplo.

Lo natural: Un buen día, como busco la naturalidad en la vida, me voy a pasar el día al monte. Voy andando, respirando el aroma natural de la vegetación, noto la brisa en el pelo… y decido, como soy tan natural, que lo mejor sería desnudarse. Al fin y al cabo, la ropa solo es una atadura de la sociedad. Nadie nace con ropa, no es natural. Prosigo mi camino, desnuda por el campo, y veo una cascada. Impresionante. Me acerco a ella, en lo alto veo como cae el agua y pienso “sería tan natural saltar y notar como vuelo, como fluyo con el agua, hasta caer en una refrescante poza de agua mineral”. Por tanto, me decido y salto. Pues bien, la torta que me pegue al llegar bajo será muy natural. Pero el golpe me lo llevo.

Lo artificial: Pensemos ahora en una situación artificial, ¿qué hay más artificial que un quirófano? Ropa específica, mascarillas, equipo, medicamentos, mucha gente alrededor… pero finalmente, te salvan la vida. Hasta el momento, nadie nace con un bisturí en la mano que sepamos. Es un entorno totalmente artificial pero en cambio, te ayuda en algunas situaciones.

Cuando estás enfermo, probablemente prefieras entrar en un hospital (entorno artificial) a irte al monte (entorno natural) y constiparte más aún. Pues bien, algo así ocurre con las parejas. Cuando estamos en un mal momento, lo “natural” es que no te salga natural. ¿Cómo va a salirte abrazar a tu pareja si sientes rencor?, ¿Cómo vas a sorprenderle si sientes una desconfianza que te invade?, ¿Cómo vas a querer hacer cosas en pareja, si retrasas la hora de llegar a casa? Parece imposible. Pues justo, provocando estas situaciones artificialmente, y de la forma adecuada, es como comienza a volver a ser natural para ti.

Recuerda un enfado que hayas tenido. ¿Verdad que las primeras frases después del enfado son algo forzadas? ¿Eso significa que no quieras hablar con la persona nunca más? ¿Consigues poder tener una conversación normal (e incluso estando a gusto) después? Pues más o menos de esto se trata.

Las emociones son cambiantes, no podemos fiarnos en exceso de ellas. Es más adecuado movernos por objetivos. Plantéate cuál es el tuyo ¿distanciarte o acercarte a tu pareja?, solo entonces podrás hacer cosas para perseguirlo con coherencia aunque inicialmente sea artificial.

Si quieres que te ayudemos a iniciar este proceso, dando un paso “artificial” para recuperar lo “natural”, contacta con nosotros. Recuerda que lo artificial, muchas veces salva vidas, y en este caso parejas.

Fdo.: Cristina Pérez Belmonte.

MODAFINILO – La droga universitaria

droga de los examenes

Cada día es más común leer por Internet a grupos de gente hablando de una droga que llaman «moda», pero que no están consumiendo para pasar un buen rato. La están consumiendo para trabajar mejor, estar más concentrados y mantenerse despiertos.

Pese a que se ha llevado a cabo una investigación exhaustiva, aún no está claro cómo actúa exactamente el modafinilo en el cerebro. Se considera un estimulante como el Adderall y la Ritalina, pero en vez de aumentar la dopamina y la noradrenalina —las sustancias químicas del cerebro que estimulan el sistema nervioso—, el modafinilo está pensado para reducir la secreción de una sustancia llamada ácido gamma-aminobutírico, que ralentiza el cerebro.

Aunque todavía se conoce poco sobre el modafinilo, se sabe ya que el consumo, como todas las drogas, puede generar efectos secundarios graves, como sarpullido, descamación de la piel, ulceraciones bucales, urticaria, comezón, ronquera,
dificultad para respirar o deglutir, hinchazón de la cara, la garganta, la lengua, los labios, los ojos, las manos, los pies, los tobillos o las pantorrillas. Sumado a esto también podría registrar dolor en el pecho, latidos cardíacos rápidos, fuertes o irregulares, estado de ánimo frenético o anormalmente eufórico, alucinaciones, depresión, pensamientos suicidas o autodestructivos.

Es importante que los estudiantes creen la cultura de que no es bueno estar tomando medicamentos para todo: por dolor de cabeza, para no comer, para hacer deporte, para mantenerse despierto, etc… Llevando una vida sana será necesario y sobretodo más sano a largo plazo. Si aun así tienes algún problema que no te deje descansar, comer etc, lo mejor es que acudas a un especialista antes de jugártela con esta droga que en EEUU y Argentina está causando furor y que dentro de poco puede traer graves consecuencias.

 

Fdo: JUDITH SARRIÓ

Psicóloga especialista en adicciones

¿Qué es la Compra compulsiva?

adicción a las compras

Quien más quien menos se deja caer por las tiendas y los grandes almacenes para dar rienda suelta a su condición de consumidor, y sobretodo estos días en que los carteles de rebajas nos atrapan. La ocasión es perfecta para regalar y regalarse cualquier cosa, y son muchos los que pierden el control de sus gastos. Para la mayoría de la gente, se trata sólo de unos días de exceso, pero algunos siguen comprando sin control durante todo el año y ahí es cuando debemos de observar si se trata o no de un problema que va más allá de mi cartilla de crédito.

Los consumidores desbocados o compradores compulsivos son capaces de dilapidar más de lo que tienen y poner en peligro su trabajo y familia para satisfacer su ansia de comprar sin parar. Ahí es cuando hablamos de un verdadero problema personal.

¿Porqué hablamos de adicción?

Una conducta sólo se considera adicción cuando el individuo presenta estos tres rasgos:

  • Tolerancia (necesidad de consumir cada vez más para lograr la misma emoción)
  • Síndrome de abstinencia (cuando no se puede satisfacer la adicción)
  • Pérdida del control (incapacidad de frenar en el consumo).

La compra compulsiva reúne todas estas características: la voluntad del afectado es casi nula, la satisfacción por la compra realizada deviene efímera y se entra en una espiral de la que difícilmente se puede salir sin la ayuda de un especialista.

 

¿Cuando podemos pensar que existe una adicción a las compras?

  • Cuando nos sentimos tristes, deprimidos o enojados, lo único que nos calma es ir de compras.
  • Compramos con frecuencia cosas poco útiles, que después nos arrepentimos de haber adquirido.
  • Tenemos la casa llena de artículos que no hemos usado y que nos resultan inservibles.
  • Nos precipitamos a la hora de comprar, porque no podemos controlar nuestros impulsos.
  • Del entorno familiar y de amigos nos llegan mensajes críticos con nuestra desmedida afición a comprar.
  • Aun a pesar de haber comprado muchas cosas o haber realizado un gran gasto, nos sentimos insatisfechos cuando reflexionamos en casa sobre los objetos adquiridos.
  • Vemos que se nos va el dinero sin darnos cuenta, y a menudo estamos irritados por haber gastado el dinero tontamente.
  • Cuando vemos algo que nos gusta, no paramos hasta comprarlo.
  • Adquirimos productos “milagro” que intuimos o sabemos inútiles.
  • Cuando recibimos el extracto de la tarjeta de crédito, nos sorprende sobremanera la cantidad e importe de las compras que hemos hecho.
  • Nuestro tiempo libre lo dedicamos preferentemente a visitar los centros comerciales o ir de escaparate en escaparate.

Cuando el comprar se convierte en necesidad irreprimible surge el problema.               

 

Fdo.:Judith Sarrió Esquembre,

Psicología Adicciones