MENTIROSOS COMPULSIVOS – MITOMANÍA

fantasía patológica

La mitomanía, también denominada pseudología fantástica, hace referencia a un trastorno psicológico, por el cual la persona afectada, denominada mitómano o mentiroso patológico, tiene una conducta repetitiva del acto de mentir, lo que le proporciona una serie de beneficios inmediatos, como admiración o atención.

Al principio esas narraciones logran su efecto, cautivando a quien le escucha, obteniendo atención, respeto y hasta admiración, que es lo que en definitiva mantiene esta conducta, además del miedo a ser descubierto.

A pesar de que el mitómano hace todo lo posible por no ser desenmascarado, cuando esto sucede y se comprueba la naturaleza falsa de sus historias, el mitómano obtiene el efecto contrario al deseado, es decir, sus conocidos y amistades tienden a rechazarlo y a aislarle al sentirse engañados. Los familiares que ya conocen su tendencia a mentir dejan de tenerle en cuenta a la hora de tomar decisiones y no le prestan demasiada atención sobre aquello que relata.

El adicto, aunque quiera, no puede dejar de mentir, pues se ha convertido en una parte de su forma de comportarse y relacionarse con los demás, llegándose a sentir indefenso si no adorna la verdad con mentiras que la hagan más interesante.

La situación que puede originar un comportamiento mitómano suele estar relacionada con el estrés, cuando la persona se encuentre en un momento comprometido y piense en recurrir a la mentira como una salida fácil a dicha tensión; precisamente esa liberación que va a sentir cuando salva la situación con la mentira va a ser el motivo para que se vuelva a repetir en otras ocasiones.

Aunque su edad de inicio puede ser temprana, para el diagnóstico de la mitomanía o adicción a mentir se requiere una edad mínima de 18 años, que es cuando se considera que la personalidad está conformada y establecida, siendo el individuo plenamente consciente de sus acciones y las consecuencias que estas acarrean en los demás. Evitando así confundirse con las fabulaciones infantiles que no son mentiras en cuanto no falsean la realidad, ya que ésta todavía no está conformada y el niño la mezcla con hechos de la imaginación.

A la hora de prevenir este trastorno que lleva al mitómano a mentir de manera compulsiva o patológica, conviene tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Es importante construir una buena personalidad en las primeras etapas de la vida, enseñando al niño a distinguir entre la verdad y la mentira, y los efectos que una y otra acarrea.
  • Los mitómanos suelen presentar baja autoestima, de ahí la importancia de conformarla en un ambiente estable de cariño, donde se valoren los pequeños éxitos que se van alcanzado.
  • Si conoces a una persona que sospeches que pueda estar utilizando constantemente la mentira, hazle saber, primero que no es de tu agrado aquello, y segundo las consecuencias futuras que puede acarrearle el continuar con dicha actitud.
  • Si tienes un familiar mitómano, adicto a mentir, comunícale que lo sabes, y que actúas conforme a ello, e igualmente indícale que piensas que sería bueno que buscase ayuda para poder superarlo, pero sin querer obligarle; y sobre todo muéstrale los problemas presentes y futuros que le puede acarrear seguir mintiendo.

 

Fdo.: Judith Sarrió Esquembre

Familia de origen y pareja, una guerra abierta

familia de origen y familia política

Hoy quisiera hablar de cuando la familia de origen de uno de los miembros de la pareja, se entromete en la relación. Actualmente este problema sigue siendo muy frecuente entre las parejas que acuden a terapia. Cuando alguien de la familia de tu novio/a o de la tuya no respeta los límites de intimidad de la pareja, esto casi siempre deriva en problemas entre ambos, pudiendo conducir a la ruptura de la relación.

Y es que, no deja de ser un problema de difícil solución, ¿Cómo poner paz entre dos ámbitos que son importantes para mí?, ¿Cómo hacer que si no se lleven bien, se toleren?, ¿A quién debo darle la razón cuando están claramente enfrentadas dos personas que me importan?

Aunque los chistes de suegras son muy populares, lo cierto es que el mayor porcentaje de enfrentamientos familiares se sitúan entre suegra y nuera, por lo que tomaremos a estas dos figuras como ejemplo en el artículo (aunque es aplicable a cualquier otra persona).

Esta “guerra” puede comenzar con conflictos superficiales como dónde ir a cenar o de vacaciones, llevando a otros más profundos cómo, por ejemplo, cómo se debería criar a un hijo, cuestiones de trabajo, religión, política, etc. Aunque estos conflictos suelen estar presentes desde el inicio de la relación, pueden crecer en una época de importancia para la pareja como el nacimiento de un hijo, una mudanza, cambio de puesto de trabajo, etc. No sólo la pareja debe lidiar con su propia adaptación sino que, además, se suma la problemática de cómo se lo tomará la familia de origen e intentar buscar esta nueva homeostasis para ellos también. Sin duda, más estrés añadido.

Retomando la relación suegra-nuera, es posible que en la base de esta tensión se ubique una “competición” por el amor del marido/mujer e hijo/a. La pareja focalizara la atención en ver si su cónyuge le apoya a él/ella o a su madre. Es posible que se pregunte cosas del estilo ¿realmente quieres formar una nueva familia conmigo o sigue siendo más importante la de tus padres? Por su parte, la madre se plantea a menudo la misma cuestión: ¿Quién es más importante para ti? Al final, quien queda en medio de esta guerra abierta, toma una postura muy incómoda centrándose en el deseo de que ambas personas se lleven mejor. No le apetece tener que elegir y la idea de tener que escoger casi le parece ridícula. Esta actitud, suele desembocar en empeorar la situación ya que ninguna de las dos se sentirá apoyada ni respetada.

Entonces, ¿qué hacer?

La única forma de salir de este dilema es que la persona se posicione del lado de su cónyuge. Aunque puede parecer muy duro, una de las funciones básicas de la pareja es establecer un sentido de solidaridad entre ambos. No es una posición agradable desde luego. La madre puede sentirse herida pero, es más probable que se adapte a la idea de que la familia de su hijo es lo más importante para él. Es indispensable para el éxito de la relación, que el marido sea firme en esto. Esto no supone comprometer sus valores básicos ni mucho menos; pero lo más adecuado sería ponerse al lado de su esposa y fomentar esta visión de equipo. Al fin y al cabo, la pareja necesita establecer sus propias rutinas de familia y debemos insistir en que los padres respeten esto.

Veamos un ejemplo:

Juan y Paula llevan 5 años juntos, acaban de irse a vivir juntos. Todo parece funcionar entre ambos. Se adaptan a la rutina, combinan bien las labores del hogar, se cuidan,… excepto por el hecho de que María, la madre de Juan, ha tenido desde que conoció a  Paula la firme idea de que no era lo suficiente para su hijo. Ella se había preocupado de cuidar y educar a Juan durante 25 años de su vida y opina que nadie podrá cuidarlo como ella lo hace, y mucho menos, Paula. Al conocer que la relación de su hijo parece seguir hacia delante, María comienza a tener visitas frecuentes al nuevo domicilio de la pareja intentando disminuir la intimidad y generar conflicto. Por supuesto, lo consigue. Juan y Paula comienzan a discutir cada vez que su madre acude a casa ya que ella parece poner sus propias reglas y no respetar las que la pareja le comunica. Paula por un lado, le dice a Juan que esa es su casa también, que no se puede permitir que su madre haga y deshaga. María, por otro, le comenta a Juan constantemente lo bien que estaba cuando vivía con ella. ¿Cómo debe actuar Juan? Probablemente se encuentre bastante confuso con esta situación. ¿Sigue dejando hacer a su madre por no enfrentarse a un conflicto con ella (al fin y al cabo le gusta ver a su madre por casa), o se impone y vuelve a remarcar las normas que estableció junto a Paula apoyándola a ella? Obviamente, si Juan quiere que su relación con Paula funcione, deberá hacerle entender a María que esta es su nueva vida ahora y que eso no significa que valore más o menos todo el amor y cariño que tiene hacia su madre. Es una tarea difícil, casi una carrera de fondo, pero manteniendo la postura, lo más probable es que consiga llegar a un equilibrio con ambas partes.

Si tienes problemas con tu familia de origen o la de tu pareja y no sabes ya cómo solucionarlo, consúltanos.

 

Fdo.: Cristina Pérez Belmonte

Obesidad infantil ¿se puede combatir?

combatir obesidad infantil

A día de hoy los valores de obesidad infantil en España alcanzan unos valores exageradamente altos. En concreto, en niños y adolescentes el porcentaje de sobrepeso es  del 25% y el de obesos alcanza ya el 15%. Es decir, “de cada 10 niños y adolescentes de 2 a 17 años, 2 tienen sobrepeso y 1 obesidad”

Ya os hable en otro artículo sobre las enfermedades derivadas de la obesidad y las cifras de mortalidad que esta generaba solo en adultos. Cuando hablamos de niños la cosa se agrava ya que ponemos en riesgo de diabetes, enfermedades renales, etc al organismo a una edad mucho más temprana.

Pero ahora la pregunta es, ¿Cómo podemos evitar que nuestros hijos engorden tanto? La respuesta es sencilla, come sano y haz ejercicio. Expliquemos un poco esto.

Con respecto a lo de comer sano, uno de los principales problemas lo tenemos en la bollería industrial, incluidas las galletas tipo maría. Todos habéis oído estos días los problemas que origina el aceite de palma,  pues sí, la bollería, como casi el 99% de los productos ultraprocesados lleva esta grasa. Pero además son fuentes elevadísimas de azúcar, almidones y otros compuestos que no se puede decir que sean muy sanos para las personas, y menos aún para los niños. Por todo ello no son un productos recomendable para introducir en la alimentación de nuestros hijos.

Muchas veces cuando vienen a consulta los padres me preguntan, y que le doy al niño de merendar si no puede tomarse algún bollo o cereales. Yo siempre les contesto lo mismo, un bocadillo (con pan casero de la panadería) con jamón, atún, pavo, etc y algo de fruta o un vaso de leche (sin Colacao) con un trocito de bizcocho casero que hayamos hecho en casa…las opciones son miles y no es necesario recurrir a los ultraprocesados.

Además de eliminar estos alimentos superfluos es importante que modifiquemos los hábitos de alimentación en casa. Si en casa no nos ven comer fruta, ellos tampoco van a querer, si de forma habitual no comemos verduras, ellos tampoco van a querer. Pero no vale chantajear: “¿ves cómo me como la manzana? Pues tú también”….los niños no son tontos. Lo que tenemos que hacer es ir cambiando nuestros propios hábitos. Muchas veces por prisa y falta de tiempo, solemos recurrir a cualquier comida rápida, pero como explico siempre, se puede cocinar poco y rápido haciendo platos sanos y caseros. Podemos preparar en 5 minutos una cena saludable y apta para todos los de la casa (tenéis más ejemplos en un post anterior sobre cenas rápidas y saludables).

En cuanto al ejercicio también es importantes que los niños se eduquen en hábitos sanos. Hoy en día con las nuevas tecnologías, los niños no salen a la calle a jugar, a correr y divertirse con una simple comba o un balón. Es más fácil, sobre todo para los padres, que los niños se sienten con la Tablet, o delante de la consola y tenerlos entretenidos para que no molesten. Pues en este caso mi recomendación es que juguemos con ellos, que cojamos un ratito para desconectar y animarlos a jugar fuera, aparte de hacer ejercicio, crearemos un vínculo con ellos.

Para terminar solo comentaros que si tenéis más dudas sobre la alimentación de los peques, no busquéis a la ligera en internet, preguntarle a un profesional sobre ello. Hay muchos nutricionistas, endocrinos, pediatras, que estarán encantados de explicaros lo que necesitéis y de facilitaros información fiable, con evidencia científica y veraz sobre la alimentación infantil.

 

Fdo.: María Guillén Asensio

DUELO INFANTIL – CÓMO PERCIBEN LOS NIÑOS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

cómo hablar de la muerte con tus hijos

¿Quién desea hablar de la muerte de su hijo? Probablemente la respuesta sea…nadie. En nuestra calidad de adultos y, en especial, de madres o padres, deseamos proteger a nuestros hijos de las experiencias dolorosas, y la muerte de un ser querido es la más dolorosa de todas. Deseamos ver a nuestros hijos llenos de alegría riendo, jugando y aprendiendo. Anhelamos verlos felices. Aunque la mayoría de nosotros podamos hablarles fácilmente y con entusiasmo sobre los milagros de la vida, cuando se trata de la muerte, nos falta el deseo  o las palabras para hacerlo.

Pero los niños no se están preparando para la vida, sino que ya la están experimentando. Como la muerte forma parte de la vida, es inevitable que acaben topando con ella. Ser capaz de comprender la muerte, de atravesar las etapas de duelo de una manera sana y seguir viviendo con eficacia, es esencial para el bienestar del niño. Poder llorar la muerte de un ser querido adecuadamente y afrontar la pérdida antes de que se produzca, en el momento en que ocurre y sobre todo después, hace que el niño crezca sin sentirse culpable, deprimido, enojado o asustado.

 

 

 

 

 

 

Cómo perciben los niños la muerte

Los niños perciben la muerte y reaccionan a ella de muy distintas maneras. Dependerá entre otras cosas de la personalidad, la sensibilidad, la habilidad para enfrentarse a las situaciones, el nivel de desarrollo y la capacidad para el pensamiento abstracto.

Numerosos estudios indican que los niños perciben el concepto de la muerte y reaccionan a él de un modo específico como liberal.

Aunque muchos niños pequeños no comprenden la muerte, ésta sigue despertándoles curiosidad y están ansiosos por aprender sobre ella. Los niños captan rápidamente los sentimientos y las emociones de sus padres. Saben cuándo éstos están ansiosos o preocupados. Desean ser informados y tranquilizados. Como están en la época de aprender, desean y esperan hacerlo.

Los estudios han demostrado que los niños piensan, reflexionan y hablan sobre la muerte de distinta manera en las diversas etapas de su desarrollo.

 

Consejos generales para ayudar a un niño a comprender la muerte

Por más que deseemos proteger a nuestros hijos de conocer la muerte, depende de nosotros en nuestra calidad de padres y adultos afectuosos que los ayudemos a comprender esta realidad básica.

Necesitamos ayudarlos a reconocer sus emociones y a resolver sus miedos de forma adecuada para su desarrollo. Necesitamos ofrecerles unas habilidades básicas fundadas en los pensamientos racionales que les permitan hacer frente a las situaciones de la vida, preparando el terreno para que experimenten un duelo sano cuando muera alguien a quien conocen.

A continuación se explican algunos consejos generales que te servirán para ayudar a tus hijos a comprender la muerte y a aceptarla como un hecho inevitable de la vida.

  1. Se consciente de lo que tus hijos están pensando y sintiendo

Resérvate el tiempo necesario para observar a tus hijos en muchas circunstancias distintas: mientras juegan, realizan diversas tareas, se relacionan con otras personas, o simplemente mientras están sentados silenciosamente, leyendo un libro o jugando con algún juguete. Escúchalos mientras hablan contigo, con sus amigos e incluso, mientras hablan o cantan para sí mismos, así te harás una buena idea de lo que tus hijos están pensando y sintiendo. ¿Qué impresión te dan? ¿Cómo suenan sus palabras?¿ ¿Cuáles son sus preocupaciones, miedos e inquietudes? ¿Aparece en sus juegos o en sus conversaciones la muerte o el miedo que les inspira?

No es necesario que les hables a diario ni de temas relacionados con ella. Hazlo sólo en los momentos en los que a todos los afectados os parezca algo normal, natural y tan agradable como sea posible. Procura no proyectar tus miedos y ansiedades en tus hijos, y sé consciente de sus estados de ánimo y preocupaciones.

  1. Aprovecha las oportunidades para hablar de la muerte

La muerte de un animal doméstico es el momento ideal para presentar a tus hijos los conceptos de la muerte. Aunque tu primera reacción sea protegerlos, aprovecha esta oportunidad para tratar un tema tan serio. Pongamos por ejemplo un  pez. Le diremos que el pez ha dejado de vivir “del todo” y que ya no volverá, y que está bien que se sientan tristes por su muerte. Explícales que estos sentimientos de tristeza son normales y naturales y que la tristeza acabará por desaparecer. Haz hincapié que es mucho mejor hablar de la tristeza y sentirla, que guardársela dentro y fingir que no está ahí. La tristeza ayuda a curar la herida, pero si uno se la guarda dentro, la herida tarda más en curarse.

  1. Sé paciente

El concepto de la muerte es complejo y a los niños pequeños les cuesta de entender. A los adolescentes que están aceptando su propia mortalidad, puede que también les resulte difícil captar la realidad de la muerte. Es probable que necesites mantener muchas conversaciones tranquilas, serias y compasivas con tus hijos para ayudarlos a comprenderla. Has de estar dispuesto a dedicarles el tiempo que sea necesario.

  1. Sé objetivo

Al explicar la muerte a tus hijos, emplea un lenguaje sencillo y directo, porque ello evitará crear miedos e ideas falsas. Responde a sus preguntas con hechos y con exactitud. Hazles, al mismo tiempo, preguntas para asegurarse de que entiendan lo que les estás diciendo.

  1. Sed una familia

Al hablar sobre la muerte incluye a todos los miembros de la familia, así ésta se convertirá en un grupo de apoyo que compartirá la información, las preocupaciones y las ideas. Aunque cada uno de sus miembros comprenda la muerte y reaccione a ella de una forma distinta, dependiendo de la edad y de la etapa de desarrollo en la que se encuentre, todo el mundo debe tener la misma oportunidad para expresarse y recibir atención y apoyo. Aprended acerca de la muerte como una familia y asegúrate de explicar que hablar de ella no hace que las personas se mueran. Haz hincapié en este punto hasta que tus hijos pequeños lo entiendan y lo acepten.

 

Desde Inicia Sarabia Psicología te damos las herramientas necesarias para afrontar la inevitabilidad de las muertes que presenciarán a lo largo de su vida.

 

Fdo.: Laura Llinares Espí.