NUTRICIÓN Y LACTANCIA

lactancia y nutrición

Hoy vengo a hablaros sobre la lactancia materna. Muchas sabéis los beneficios que tiene tanto para el bebe como para vosotras, pero por si alguna no lo tiene claro o su médico, matrona, enfermera no se lo ha explicado yo os lo resumo brevemente. La lactancia materna es una de las mejores cosas que os pueden pasar a ti y a tu bebe, no solo porque se fomenta el crecimiento del bebe de forma sana y segura, sino porque crea un vínculo entre ambos que no está pagado con nada. En este caso todo son ventajas, como ya indicaron Ballard y Morroz en 2013 en Pediatrc Clinics of North America:

La composición de la leche humana es la norma biológica para la nutrición infantil. Contiene cientos de miles de moléculas bioactivas que protegen contra la infección y la inflamación y que contribuyen al desarrollo del sistema inmunitario…

Sin embargo con la leche artificial no podemos asegurar lo mismo. Diferentes estudios demuestran que la lactancia artificial supone  un mayor riesgo de numerosos problemas de salud (muerte súbita del lactante,  infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias, etc.) También aseguran que, a largo plazo,  los niños no amamantados padecen con más frecuencia dermatitis atópica, alergia, asma, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, Diabetes Mellitus, esclerosis múltiple y cáncer…y un sinfín de problemas que no vamos a potenciar en este artículo. Si queréis saber más sobre ese tema os recomiendo los libros de Julio Basulto de Se me hace bola y Mama come sano.

Como podéis ver la lactancia materna es algo maravilloso sin embargo nos surgen una serie de dudas por desconocimiento o por información errónea y que hoy intentaremos dejar un poquito más claros.

Lo primero que quiero comentar es el tema de ¿Hasta qué edad le puedo dar el pecho a mi hijo? La respuesta es muy clara: la lactancia materna debe  extenderse más allá del año y sin límite de edad. La lactancia materna exclusiva (solo se toma leche materna) debe extenderse hasta los 6 meses como mínimo y a partir de ese momento comenzar a introducir nuevos alimentos sin dejar de dar el pecho. No es algo que diga yo, son aspectos recogidos en distintos libros de ginecología y obstetricia y que tenéis recogidos en la revista Journal of Human Lactation.

El siguiente punto que vamos a tratar es el tema de la alimentación y los nutrientes que necesita una mujer que da pecho. No lo vamos a hacer muy profundo ya que nos llevaría muchas páginas, pero si quereis ampliar información estad atentos a nuestra web que en breve haremos cursos y charlas sobre estos temas.

Para que la leche suba y sea nutritiva no se requieren grandes esfuerzos por parte de la madre, simplemente tenemos que permitir que el bebe mame “a demanda”, a menudo día y noche.

En cuanto al sabor, la calidad o la cantidad, eso de que existen alimentos que modifican, mejoran o empeoran la leche es rotundamente falso.

Con el agua pasa lo mismo, porque una madre se hinche a beber agua, no significa que vaya a producir litros y litros de leche. En este caso, al igual que en el resto de seres humanos, el agua tiene que ser como la teta en los lactantes, “a demanda”. Podeis leer más al respecto en la revista de junio de 2014 Cochrane Datebase of Sistematics Reviews.

En cuanto a cantidad a tomar de grasas, proteínas o hidratos de carbono, la cantidad es la misma que para una mujer que no da el pecho, la cual varía según cada mujer.

En cuanto a micronutrientes os comentare los más sonados. El calcio, no es necesario suplementarlo durante la lactancia ya que durante la lactancia el cuerpo tiende a absorber mejor el calcio de los alimentos y a eliminar menos a través de la orina o las heces. Con la vitamina D pasa lo mismo, los requerimientos no aumentan y es un tipo de vitamina que obtenemos solo con tomar el sol un poquito cada día, de lo que precisamente en nuestra tierra no tenemos falta de ello.

El hierro tampoco es necesario suplementarlo, por una parte porque los requerimientos son a veces incluso menores que antes del embarazo y segundo porque al presentarse en muchos casos una amenorrea (falta de regla) los niveles de hierro en nuestro organismo aumentan.

Con el resto de vitaminas y minerales pasa algo parecido y además muchos de ellos en exceso son perjudiciales para el organismo y pueden suponer un riesgo algo para el bebe. Por ello no recomendamos tomar multivitamínicos ni sustancias similares, sino llevar una alimentación sana y llevar buenos hábitos.

Con ciertos productos como el alcohol, el tabaco o ciertas plantas no podemos decir exactamente lo mismo. Por un lado el alcohol, si hay un consumo agudo en un breve lapso de tiempo y a continuación el bebe toma el pecho puede provocar convulsiones  o incluso el coma en el pequeño.

El tabaco no afecta al bebe a través de la leche, el problema radica cuando fumamos al lado del menor, ya que, a parte del ejemplo que estamos dando, aumentamos el riego de una “muerte súbita del lactante”.

Quiero hacer mención especial al tema de ciertas plantas. La fitoterapia ahora parece que está muy de moda, pero hay ciertas plantas que suponen un elevado riesgo para el bebe que toma leche materna si la madre las toma de forma habitual, como el anís estrellado, la gayuba, la cola de caballo, el poleo menta, etc. Si queréis una lista completa, la tenéis en el libro Mama come sano de Julio Basulto.

Como conclusión os recomiendo simplemente que llevéis una alimentación sana, no hace falta hacer malabares para alimentar a nuestros bebes, pero si llevamos una buena alimentación, hacemos ejercicio, en definitiva nos cuidamos, vamos a conseguir dos cosas muy importantes, una que nuestro pequeño crezca sano y fuerte y otra dar ejemplo para cuando sean mayores puedan inculcar los mismos valores a sus hijos.

 

Fdo.: María Guillén Asensio.

Contrato Conductual – Negocia con tu hijo adolescente en vacaciones.

Contrato Conductual

La negociación entre padres e hijos es importante para impulsar cambios en ellos y resolver conflictos familiares.  Recordemos lo mencionado en el post anterior y veamos la necesidad de establecer normas y límites las cuales resultan fundamentales aunque resulte complicado implantarlas.

Los padres pueden considerar más cómodo decir que sí a todo lo que demandan sus hijos, pero el “no” es conveniente y necesario para que interioricen las normas, transmitiendo una disciplina que, de forma progresiva, hará que se responsabilicen de su comportamiento.

Para conseguir este objetivo y llegar a un acuerdo en normas entre padres e hijos, se lleva a cabo un documento por escrito conocido como Contrato Conductual elaborado por las partes implicadas. En el Contrato Conductual se especifican las conductas que los miembros de la familia implicados aceptan emitir, así como las consecuencias que se derivan tanto del cumplimiento como del incumplimiento de lo acordado. Implica el intercambio recíproco de recompensas en relación a conductas específicas de los firmantes del contrato.

En un Contrato Conductual debe especificarse:

  • Las conducta que se espera que emita cada persona implicada
  • Las consecuencias que se obtendrán en caso de realizar estas conductas
  • Las consecuencias que se obtendrán en caso de no realizar estas conductas.

Además, debe incluir:

  • Una cláusula de bonificación por largos periodos de cumplimiento.
  • Un sistema de registro que permita controlar las conductas emitidas y los refuerzos recibidos.

Reglas básicas para elaborar el Contrato Conductual:

  • Escrito y firmado por ambas partes, padres e hijos implicados.
  • La conducta exigida debe ser fácil y la recompensa inmediata.
  • El contrato debe requerir un incremento progresivo de exigencias.
  • Las recompensas para cumplir el contrato deben ser frecuentes aunque sean pequeñas, pasando del refuerzo material al social.
  • Las conductas deben estar especificadas, de forma que el adolescente tenga evidencia de hasta qué punto lo ha cumplido.
  • Debe recompensarse el comportamiento adecuado después de que este ocurra, nunca antes.
  • El contrato debe ser justo para las dos partes y debe ser aceptado por el adolescente.
  • Los términos deben estar claros: qué debe hacerse, cuántas veces.
  • El contrato debe ser positivo (que produzca consecuencias positivas y no una retirada de castigo). Motivación intrínseca.
  • Debe utilizarse de manera sistemática y no sólo en ocasiones.
  • Las consecuencias a los acuerdos establecidos en el contrato deben ser independientes.

Paso a paso:

  • Hacer lista de comportamientos problemáticos.
  • Ordenar según nuestras prioridades.
  • Señalar las conductas que empezaremos a modificar. Aconsejamos empezar por las menos complicadas o menos frecuentes, ya que la probabilidad de éxito aumentará y ello motivará tanto a padres como a hijos/as a seguir trabajando.
  • Comenzar con una o dos conductas y olvidar las restantes.
  • Elegir una de las técnicas propuestas, prepararla y llevarla a cabo.
  • Explicarle al adolescente la propuesta elegida, las nuevas normas a seguir.
  • Revisar periódicamente la evolución del adolescente, la eficacia de la técnica elegida y los posibles fallos que puedan estar interfiriendo.

¡Invito a todo lector a seguir estos sencillos pasos! Tomando el tiempo necesario para llegar a acuerdos y laborar el Contrato Conductual entre padre e hijos, conseguirás resolver los conflictos de forma eficaz fortaleciendo el vínculo familiar así como reforzarás la construcción de un estilo personal fuerte y seguro en tu hijo adolescente. Ante cualquier duda o dificultad no lo dudes, contacta con nosotros.

 

Fdo.: Laura Llinares Espí